La Rioja

Washington, 1 may (EFE).- El historiador estadounidense Richard Kagan cree que no hay motivos para que México reivindique ahora el perdón de España por la conquista de América, ya que "muchos pueblos indígenas enfrentados con los mexicas colaboraron junto a los españoles".

"Hay que conocer lo que pasó en el siglo XVI bajo sus valores y contexto. Los europeos estaban en plena expansión y toparon con los indígenas, muchos de los cuales se interesaron por la llegada de los exploradores ya que estaban enfrentados con otros pueblos", analiza el historiador al afirmar que el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, no tenía razones para esa reivindicación.

En una entrevista con Efe durante la conmemoración en Washington del 500 aniversario de la primera vuelta al mundo Magallanes-Elcano, Kagan defiende la necesidad de popularizar este hecho histórico que supuso el inicio de la primera globalización.

"Los historiadores conocemos la importancia de este viaje pero hay que hacerlo llegar a la gente por la cantidad de transformaciones globales que supuso", valora.

Para Kagan, la cultura latina es resultado de una serie de acontecimientos históricos que ahora forman parte de la cultura global: "Hay que reconocerlo como un hecho, aceptarlo y saludarlo".

El hispanista y profesor de la Universidad Johns Hopkins considera que esa aceptación es la fórmula para lograr una celebración en común del descubrimiento de América, tan cuestionado en los últimos años.

"Desde hace un siglo, España decidió celebrar el Día de la Hispanidad en lugar del Día de Colón -razona-, pero es una festividad que olvida una parte importante del continente americano, que es la indígena y que tiene una visión de los hechos muy diferente de la europea".

Por ello, Kagan apuesta por una lectura más histórica y menos politizada del pasado.

"Hay grupos politizados que quieren borrar la historia de la memoria y no estoy de acuerdo con eso, hay que reconocer la historia como lo que es y no eliminar estatuas", responde al ser preguntado por la retirada de la estatua de Colón en Los Ángeles (EE.UU.) el pasado noviembre.

Con cierta cautela, Kagan relaciona esta visión negativa del desembarco de los españoles en América con la denominada leyenda negra de España gestada durante las batallas entre protestantes y católicos.

"En ciertos países europeos existió una visión negativa de ser español como una persona cruel y viciosa, cuyo símbolo fue la Inquisición, que se alargó hasta el siglo XVIII y fue muy condenada, y con razón", explica el historiador.

Además, el atraso que sufrió España respecto a la industrialización del siglo XIX y la dictadura franquista contribuyeron, según Kagan, a esa lectura negativa del país.

"Pero desde mitad del siglo XX y con la llegada de la democracia en esa lucha entre la España negra y la soleada, ganó la última", sostuvo el autor del libro "The Spanish Craze: America's Fascination with the Arts and Cultures of the Hispanic World", sobre la atracción que ha despertado la cultura hispánica entre los estadounidenses.

Kagan, quien no quiso entrar en aspectos políticos, considera que "hay algunos independentistas catalanes radicales que están utilizando las ideas contenidas en la leyenda negra para castigar a los castellanos", aunque da por superada esa visión y cliché de lo español en el mundo.

Este año se conmemoran los 500 años de la primera vuelta al mundo, una hazaña que partió desde España bajo el mando del portugués Fernando de Magallanes y el español Juan Sebastián Elcano y que dio inicio a la globalización.

El 20 de septiembre de 1519 cinco naves partieron desde el sur de España con el objetivo de llegar a América y regresaron por el otro lado del planeta navegando en el océano Pacífico, un arriesgado viaje que nunca antes se había realizado y conectó por primera vez todos los continentes.

"La polémica entre Portugal y España por la nacionalidad del viaje viene por el hecho de que Fernando de Magallanes era portugués, como gran parte de la tripulación, pero toda la expedición se realizó bajo bandera castellana porque Portugal no financió el viaje a Magallanes", zanja el historiador.