Tres años de cárcel para el hombre acusado de disparar al marido de su amante

El joven fue trasladado desde el centro penitenciario hasta la Audiencia escoltado por la policía

C.N.LOGROÑO

Salvo sorpresas de última hora, el hombre acusado de disparar al marido de su amante, será condenado a tres años de cárcel. Una pena que ayer acordaron las partes y que él aceptó después de reconocer los hechos durante la sesión de conformidad celebrada ayer en la Audiencia Provincial de La Rioja.

Los hechos juzgados se remontan al 11 de noviembre de 2011. Ese día, sobre las 20.30 horas, la víctima salía de permiso penitenciario y el acusado, de 41 años, que mantenía una relación sentimental con la esposa del preso, según detalla el fiscal, cogió una pistola (para la que no poseía licencia) y con ella se trasladó a Logroño.

A las 21 horas, en un bar de la calle Beatos Mena y Navarrete, en el que trabajaba la mujer. Según la Fiscalía, ya entonces le insinuaron al recluso la posible infidelidad de su esposa. La mujer, sin embargo, lo negó repetidamente. Al acusado se le ocurrió enseñar el arma de fuego a los clientes del bar y alguien avisó a la Policía Nacional, pero, cuando llegaron los agentes al lugar, el propietario de la pistola ya había desaparecido.

El escrito de acusación refiere que la segunda escena de este drama se verificó esa misma medianoche, cuando, tras cerrar el bar de la calle Beatos Mena y Navarrete, la víctima y su esposa se dirigieron a otro local situado en la calle San Millán. Ahí se encontraron de nuevo con el acusado, que había ido acompañado de un amigo.

La discusión estalló hacia las 2.25 de la madrugada, a la entrada del local. La mujer había propuesto a su esposo «irse de fiesta», pero él se negó y comenzó a discutir a voz en grito: en un momento, presuntamente, la víctima agarró a su esposa del cuello y la tiró al suelo. Entonces el supuesto amante de la mujer intervino y comenzó a forcejear con el marido, que cayó al suelo. En ese instante, el procesado, según la Fiscalía «con ánimo de acabar con la vida de su víctima», sacó la pistola que había traído de Badarán y disparó a su oponente, que intentaba levantarse. Había descargado el arma «a una distancia no inferior a 125 o 135 centímetros del abdomen» y la bala penetró por el epigastrio.

Como consecuencia del disparo, el esposo sufrió una herida en la zona abdominal, en la región epigástrica, que requirió de intervención quirúrgica. Para su recuperación necesitó 48 días -12 de hospitalización y 28 de incapacidad-. El escrito de la Fiscalía refiere que le han quedado varias secuelas de la herida, entre ellas, la presencia del proyectil en la cadera derecha y un perjuicio estético moderado por al menos tres cicatrices, una de ellas de 30 centímetros.

El informe del Ministerio Público hace constar que, en el momento de los hechos, el procesado había bebido alcohol y consumido droga, «lo que incide de manera leve en sus facultades intelectivas y volitivas». Estos hechos son constitutivos de dos delitos, según resuelve el fiscal: uno de homicidio en tentativa y otro de tenencia ilícita de armas.