El italiano Francesco Lasca se impone en la Vuelta en la última curva

La "nueva" Vuelta se decide al final con el esprint masivo que se esperaba

EFELOGROÑO
El italiano Francesco Lasca se impone en la Vuelta en la última curva

El corredor italiano del Caja Rural Francesco Lasca se ha impuesto hoy en la Vuelta Ciclista a La Rioja al ganar al sprint una carrera en la que los principales favoritos han tratado de colocarse hasta el final, pero en la última curva han salido con desventaja respecto al vencedor.

La LIII Vuelta Ciclista a La Rioja se ha celebrado en un circuito prácticamente llano por Logroño y alrededores, en el que los equipos UCI Protour Movistar, Euskaltel y Orica Greenedge han marcado un fuerte ritmo, propio de carreras de la máxima categoría.

Las tres principales escuadras de la Vuelta a La Rioja no solo han marcado una gran velocidad, sino que han desarrollado su propia estrategia para ganar y la han mantenido hasta el final.

Sin embargo, no contaban con una curva a 300 metros de la línea, en la que Lasca ha sido el más listo, lo que le ha servido para inscribir su nombre en el palmarés de la carrera riojana.

La Vuelta a La Rioja había previsto para hoy un giro en su historia, al pasar de una carrera con pasos de montaña determinantes en el resultado final a un trazado prácticamente liso destinado a una llegada al sprint.

Todos los equipos lo sabían y habían preparado la carrera para sus llegadores y, entre medio, la falta de aire y de cuestas propició un ritmo muy fuerte.

Así, era muy complicado que nadie rompiera la disciplina del pelotón, aunque en la primera parte de carrera algunas ciclistas modestos lo intentaron, pero sin ningún éxito.

Fue en la subida a Elciego, en el kilómetro 88, cuando los equipos fuertes impusieron su ley y formaron un grupo por delante con catorce corredores de los equipos Movistar, Euskaltel y Orica Greenedge, entre ellos Alejandro Valverde, el ciclista al que todos miraban.

Este grupo llegó a tener casi un minuto de ventaja mientras la carrera se acercaba a Logroño, pero un acelerón del pelotón y una "confusión" de la organización (parte de los coredores fueron desviados por una ruta inorrecta) hizo que todo lo anterior no sirviese para nada.

Cuando la carrera quedó neutralizada por este "incidente", los equipos más modestos vieron que iban a tener una oportunidad, aunque sobre todo el Movistar y el Orica Greenedge impusieron su ley en la preparación del sprint final.

Eran los equipos con sprinters más destacados los que tenían todo a su favor, salvo la curva final, que exigía llegar bien colocado y salir de ella aún mejor.

Algo que hizo un ciclista con el que los demás no contaban y consiguió unos metros de ventaja para levantar las manos en la línea de meta.

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