Ya no faltan más que cuatro

Las redes sociales consiguen salvar, de momento, a tres de los perros decomisados por el SEPRONA

MARÍA FÉLEZLOGROÑO
Uno de los siete perros recuperados en la operación de junio. /M. HERREROS/
Uno de los siete perros recuperados en la operación de junio. /M. HERREROS

Es lo que tienen las redes sociales que llegan hasta el infinito y más allá, como el protagonista de Toy Story. Unas veces sirven para que la plebe pueda reírse del famoso de turno, otras para saber de antemano qué vídeo saldrá en el próximo informativo. Esta vez, y aquí en La Rioja, han servido para salvar, de momento, tres vidas. Las vidas de tres perros que de no ser por el movimiento ciudadano en Twitter y Facebook tendrían los días contados. Ayer se hizo efectiva una adopción y este fin de semana pasará lo mismo con otras dos.

Todo empezó en junio, cuando a través de la labor del SEPRONA se consiguió desmantelar una perrera ilegal en Lardero. Allí se encontraron catorce perros que, al parecer, habían sido robados en Ciudad Real. Siete de ellos fueron entregados a sus antiguos dueños, pero otros siete no corrieron la misma suerte y durante cuatro meses han estado viviendo en el Centro de Acogida de Animales de Logroño.

«El 12 de septiembre el juzgado de Logroño autorizó al centro a disponer libremente de estos animales», explicaba ayer a este medio Jesús Ruiz Tutor, edil del Ayuntamiento de Logroño. «Es una suerte que gracias a las redes sociales se hayan salvado a estos perros, pero esto nos tiene que llevar a una reflexión profunda sobre el abandono de animales», comentaba.

El plazo que marca la ordenanza municipal es de 15 días para poder llevar a cabo una adopción o el sacrificio de los animales. Un plazo que se está viendo superado por el interés que han puesto las redes sociales en este caso en concreto.

Marco Groba es una de las primeras personas que empezó a menear la noticia de la situación de estos animales. Así se abrió una página en www.change.org, donde ayer a última hora de la tarde ya había recopiladas más de 1.300 firmas que, aunque son simbólicas, se llevarán tanto al Ayuntamiento como al juzgado de Logroño. «Sabemos que hay muchos perros en la misma situación, pero la realidad es que éstos no han sido, como la gran mayoría, abandonados, cedidos ni son vagabundos; han sido robados, se ha borrado la información de sus chips y es imposible devolverlos a sus dueños», explicaba para este medio.

Ojalá los otros cuatro puedan encontrar una segunda oportunidad.