Las Gaunas brilla con la mejor España

Dos goles de Negredo, otros dos de Villa, uno de Ramos y otro de Xavi firmaron una gran noche | La salida de Llorenye, que no pudo marcar, puso la apoteosis

I. TYLKOLOGROÑO

Con mínimo esfuerzo y enorme solvencia, España se emborrachó de goles ante Liechtenstein y certificó, a falta de dos jornadas, su clasificación para la Eurocopa. Lo hizo en la noche grande de Logroño, en una jornada que supuso un punto de inflexión en el ataque de 'La Roja', ya que Negredo se ganó el puesto con dos goles y Fernando Torres lo vio desde el palco. En un día en el que Xavi sumó 103 internacionalidades, adelantó a Raúl y se convirtió en el jugador de campo con más entorchados. Solo le superan dos porteros, Zubizarreta (126) y Casillas (119).

Thiago jamás se olvidará de Las Gaunas, donde se 'nacionalizó' español a todos los efectos. Brasil, el país de su padre, el gran Mazinho, ya no puede tentarle. Otro diamante en bruto. Su entrada, en sustitución de Ramos, permitió a Del Bosque ensayar durante más de media hora con una zaga de tres centrales. Como ese Barça de Guardiola que se retroalimenta con la selección. Ante un rival de cuento, empero, no cabe hablar de probaturas muy fiables ni de grandes conclusiones. Se le podría jugar hasta sin defensas.

España recogió una excelente cosecha en La Rioja. Sumó su duodécimo triunfo consecutivo en competición y estableció su plusmarca, a solo dos victorias del registro absoluto del que presume la Holanda de Van Marwijk. Disputará en Polonia y Ucrania su quinta Eurocopa consecutiva, todas desde que faltó a la de Suecia'92. Los números de Del Bosque son estratosféricos. Pleno de diez victorias camino del Mundial de Sudáfrica y de seis triunfos en la plácida senda hacia el Europeo.

Las leyes del fútbol son inescrutables. Cuando todo el mundo apostaba por Fernando Llorente como abrelatas de Liechtenstein, Del Bosque fue tozudo, mantuvo a Negredo, flojo en el amistoso ante Chile, y el de Vallecas respondió con grandeza al gesto de confianza. El vallecano fusiló a Liechtenstein con dos goles cuando España se desorientaba, pasada ya la media hora. Jugaba con excesiva parsimonia, sin chispa, sin mucha aplicación, sin penetrar por los costados, pero convencida de que más pronto que tarde los centroeuropeos caerían como fruta madura.

Un vistazo al once confirmó que Del Bosque despistó en la previa. Extraño con este rival de última fila. Modificó las tres líneas, tal y como avanzó, pero ni el mayor de sus seguidores acertó esta vez con la tripleta ofensiva. Llorente soñaba con ser titular en casa pero se llevó al chasco. Se confirma que el delantero del Athletic es una alternativa, primero de Fernando Torres y ahora también de Negredo, el primero de la lista.

'El Niño' fue el gran damnificado. Vio el partido desde el palco. El del Chelsea atraviesa quizá por el peor momento de su carrera y se descartó solito. No puede quejarse. Si no espabila, lo tiene crudo para la Eurocopa. Negredo cumple, Llorente gusta a todos y Soldado aprieta en el Valencia. Sabor agridulce para Montoya, Botía y Domínguez, felices de entrar en el grupo pero tristes por no haber debutado en dos partidos propicios. Los dos primeros se quedaron incluso en la grada.

Iniesta recuperó galones tras su exhibición en la segunda parte ante Chile pero hubo más sorpresas, ya que Mata, inédito en Saint Gallen, jugó de inicio. Ni Pedro, ni Silva, ya que Villa se mantuvo tirado a la izquierda, y tampoco Cesc, autor de dos goles el viernes. Cuestión de jerarquías pero una formación muy cuestionable. Atrás, lo previsto. Busquets ejerció como improvisado central. No funcionó el último experimento de Javi Martínez y el técnico decidió probar con el multiusos catalán en lugar de promocionar a un sub-21.

Sin himnos

Arrancó el choque sin que sonaran los himnos nacionales, según la versión oficial porque no funcionaba la megafonía y según las malas lenguas porque no se encontraba el de Liechtenstein. Lo hizo a ritmo cansino. Los rivales pertrechados atrás, con una línea de cuatro y otra de cinco, pero sin presión. Muy blanditos. Esperar y recular era su misión. Nada de salir y de abrir filas. Ante un equipo así, España se lo tomó con paciencia.

Hubo ocasiones ya en la media hora inicial, pero faltaban continuidad, desborde y precisión. Se echaban de menos las rupturas de los laterales y la alternancia del juego corto y en largo.

Apenas Xabi Alonso se lucía con alguno de esos cambios de juego magníficos que le caracterizan y engrandecen. Iniesta, Xavi y Mata no hallaban su sitio pero era cuestión de tiempo, de que los paisanos de Heidi perdieran fuelle y se descosieran.

Xavi da con la tecla

Se necesitaba tocar alguna tecla y el cerebro de Terrasa decidió pasar a la acción, tirar de magisterio y ejercer de líder.

Xavi cogió la escuadra y el cartabón, midió los espacios, marcó el tiempo y asistió a Negredo para éste descerrajase su zurdazo clásico. Cinco minutos después, fue Villa el que cedió al sevillista, ahora de tacón, para que firmase el segundo. El tercero, una obra de arte de Xavi en un golpe franco, hundió a Liechtenstein antes del descanso.

Del Bosque abrió la puerta a Cesc en la segunda mitad y reservó al señor Hernández. Un cambio lógico, también generacional, aunque al mejor centrocampista del mundo le queda cátedra. Sergio Ramos se incorporó al ataque, marcó el tercero y dio la alternativa a Thiago. Villa se sumó a la fiesta y Del Bosque al fin cedió a la petición del respetable e hizo un guiño a Llorente.

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