De talento a 'cazatalentos'

PABLO GARCÍA-MANCHA
Solana trabaja ahora con la cantera del Zaragoza. ::                             HERALDO/
Solana trabaja ahora con la cantera del Zaragoza. :: HERALDO

Jesús Solana, 'Chucho' como le llaman sus amigos, es probablemente el jugador de fútbol nacido en La Rioja (Arnedo, 1965) con más títulos en su despensa, ya que a las cinco ligas consecutivas que logró con el Real Madrid de la Quinta del Buitre (además de la UEFA y alguna copa del Rey), hay que unir la mítica Recopa europea que obtuvo con el Zaragoza en 1995 gracias al portentoso y casi surrealista gol de Nayim, con aquel balón que describió una especie de elipse hiperbólica desde medio campo y en el último minuto de la prórroga antes de clavarse en la meta de Seaman, el atribulado portero de Arsenal que no se lo podía creer. «Nosotros tampoco», dice ahora Solana que confiesa que Nayim sí asegura que tiró a gol: «Todavía se recuerda en Zaragoza aquel partido, a pesar de que ha pasado la friolera de quince años», relata el ex-futbolista riojano que sigue ligado al deporte rey a través de su trabajo en las categorías inferiores del club maño, donde realiza diversas funciones en la secretaría técnica. «Llevo toda mi vida en el mundo del fútbol y estoy muy orgulloso. Me marché de Arnedo a los quince años para jugar en el Real Madrid, fui escalando por los equipos filiales y estuve seis años en la primera plantilla, donde gané muchos títulos y coincidí con varios de los mejores jugadores del mundo como Butragueño, Bernd Schuster o Hugo Sánchez. Cuando me marché del Madrid me vine a Zaragoza, estuve otros nueve años en primera división y ahora sigo ligado a lo que más me gusta a través de mis responsabilidades en la cantera, donde entre otras cosas busco talentos».

Y es curioso, porque eso supone algo así como cerrar un círculo que comenzó cuando tenía quince años y corría por los campos de tierra del Sendero: «Vino un ojeador y decidió que me hicieran una prueba en el Madrid, la pasé y empecé desde cero y casi siendo un niño en una ciudad gigantesca, viviendo en una pensión con otros compañeros. Pero me esforcé mucho, trabajé, me sacrifiqué y poco a poco logré lo que quería. Muchos chavales quieren ser estrellas o cracks sin darse cuenta de que hay que trabajar desde la humildad. Yo conozco en la Segunda B jugadores con una gran calidad pero sin la suficiente fuerza mental para soportar la presión de jugar en un grande. Y eso se consigue a base de esfuerzo». A Solana no le duelen prendas en criticar ciertos aspectos del fútbol como evento social: «En ocasiones al contrario no se le ve como rival, se le trata como enemigo y eso es antideportivo. Por eso creo que hay que ser muy cuidadoso con la imagen que se desprende desde un terreno de juego porque los futbolistas somos ejemplo para muchos niños».

Y, a pesar de que su vida está en Zaragoza, sigue con atención la actualidad de La Rioja: «Me da un poco de pena lo que sucede con el Logroñés por el gran potencial que tiene la región». ¿Y Arnedo?: «Cada día está mejor y si puedo iré a ver a José Tomás. ¡Vaya lujo!».