Ignorancia sobre el Islam

Opinar de oídas es deporte nacional en nuestro país, algo que mientras se ejerce en la barra del bar no tiene mayor trascendencia. Sin embargo, hacerlo en las páginas de un diario sin informarse lo más mínimo, no tiene perdón. El pasado 13 de enero, la columnista Mayte Ciriza afirmaba en un artículo titulado 'Bajo el burka' que en Turquía se ha eliminado la prohibición del velo y que, a causa de ello, «ha habido una enorme presión sobre las chicas que no lo llevaban para que se lo pusieran». Falso: si bien en febrero del 2008 el Parlamento turco aprobó el levantamiento de esta prohibición en las universidades -una iniciativa apoyada no sólo por los islamistas moderados del Gobierno, sino también por muchos intelectuales liberales laicos, la mayoría de la población de Turquía y las asociaciones de derechos humanos internacionales-, la disposición que revocaba la prohibición apenas estuvo vigente cuatro meses, pues el Constitucional la anuló y sigue estando prohibida la entrada a mujeres con velo en las universidades. Algo que demuestra que la señora Ciriza no se esfuerza mucho en documentarse para sus artículos.

Por otra parte, se trata de un artículo que mezcla la situación de países tan dispares como Irán, una teocracia chií, y Turquía, un país cuyo estricto laicismo importado a España provocaría urticaria en más de uno, con el uso de una horrible prenda propia de Afganistán -un país subdesarrollado y lastrado por decenios de guerra-. Más bien parece que se quiera atizar el miedo a lo musulmán.

¿Qué pensaríamos si para asustar sobre el Cristianismo (una religión practicada por más de 1.500 millones de personas en el mundo) hiciésemos un batiburrillo ad hoc con los casos de abusos de menores dentro de la Iglesia católica, las locuras disparatadas de los evangelistas norteamericanos y el subdesarrollo de un país de mayoría cristiana como Etiopía?

El Islam no es bueno ni malo 'per sé'. Como religión monoteísta es tan conservadora como el cristianismo o el judaísmo, pues todas estas religiones parten de un mismo tronco -el culto abrahámico- y los mismos mitos fundacionales: el génesis, la creación de la mujer derivada del hombre, el paraíso y el infierno, entre otros muchos. En los medios de comunicación de nuestro país, muchas veces se confunde por pura ignorancia lo que son aberrantes prácticas locales o interpretaciones interesadas del Islam con la propia religión, creando así un peligroso poso antimusulmán.