Alienados

Más polémica sobre Dejadnos solos, esa especie de Gran hermano infantil que ha expelido Telecinco

JOSÉ JAVIER ESPARZA
Alienados

Más polémica sobre , esa especie de infantil que ha expelido Telecinco. Lo último: la Generalitat de Cataluña ha pedido la suspensión del programa. ¿Por qué? Porque la consejería catalana de Acción Social y Ciudadanía considera que este programa «no aporta nada positivo a los menores que participan en él, y además pone en peligro el derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen». ¿Es para tanto? Tal vez no, pero aquí ya hemos dicho que el problema de es que ha abierto una puerta que debería haber permanecido cerrada, y ahora, al ver lo que hay dentro, el instinto natural es cerrar esa puerta como sea. Además, en todo este jaleo hay un argumento importante que apenas está siendo comentado, quizá porque es más sutil, quizá porque no es fácil verlo a la primera, y que sin embargo da una de las claves más relevantes de la cuestión.

Se trata de lo siguiente: aunque en no aparezca nada particularmente morboso o indecente, este tipo de experiencias alimenta en el menor un cierto grado de dependencia hacia la tele, y eso no es bueno para la formación psicológica de los niños. Veamos: un medio es un medio, no es un fin. Y un medio de comunicación es un instrumento para enterarnos de lo que pasa por ahí, no una especie de realidad alternativa. Si convertimos al medio en fin, si convertimos a la tele -por ejemplo- en escenario de la vida real, si hacemos que la vida de la gente -en este caso, de los niños- se organice según criterios de exposición al público, estaremos desnaturalizando la idea que esos niños se hacen de su propia vida. Es como lo del : el personaje televisivo ya no lleva una vida autónoma, sino que vive una existencia representada, hecha espectáculo.

Y la pregunta es: programas como este , ¿no convierte a sus protagonistas en pequeños Truman cuya vida ya no se sostiene sola, sino sobre las muletas de la televisión? Eso creará una idea errónea de la realidad. Es decir: una alienación. Y eso, se mire como se mire, no es bueno.