«Te sientes como una rata en una jaula electrificada»

Le duele reconocer que le resultan demasiado familiares casos como el de Diego Pastrana. «Todos ellos son gente encausada deprisa y corriendo que, al final, se libera porque se descubre que no hay pruebas de peso», reflexiona José Manuel Aguilar, psicólogo clínico y forense. Se trata de algo «especialmente habitual» sobre todo cuando se teme que ha existido violencia sexista o abusos sexuales a niños. «A la mínima, los hombres estamos en el punto de mira. Se pone en tela de juicio la presunción de inocencia y eso es gravísimo», denuncia el experto radicado en Córdoba.

-¿A qué achaca esa tendencia?

-Pues, mire, está clarísimo. Hay una presión muy fuerte sobre los profesionales, ya sean sanitarios, miembros de las Fuerzas de Seguridad o del Poder Judicial. Se ha caído en el extremismo. Los varones son culpables hasta que se demuestre lo contrario. ¡Entonces pasa lo que pasa! Así se explica que a un médico se le pongan los ojos como platos y vea en una niña de tres años desgarros vaginales y anales donde no los hay.

-¿Qué aconseja para reconducir la situación?

-No hay más que rebajar la crispación. De lo contrario, se acaba desconfiando del sistema y eso, como es lógico, es muy negativo.

-¿Cómo se siente una persona acusada injustamente?

-¡Y linchada por la opinión pública, no lo olvide! En fin, se encuentra como una rata en una jaula electrificada. Le llueven los palos por todas partes y no reacciona. Se queda paralizada. Un horror.

-Algo así, ¿ya se supera?

-Bueno, aquí entra en juego la 'resiliencia', es decir, la capacidad que tiene el ser humano para sobreponerse al dolor y salir fortalecido. Eso ya depende de cada uno. Eso sí, marca un hito en la vida. Un antes y un después. Lo que está claro es que no todos somos Nelson Mandela. Lo habitual es quedar tocado, con una gran sentimiento de frustración y desconfianza.

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