Arte y parte

Sabala y F.M.G. resumen en una antología compartida expuesta en el Museo Würth treinta años de pintura y escultura llenos de color y vitalidad

J. S.LOGROÑO
Sabala y F. M. G., ante 'Las chicas del coro', obra de la primera. / ALFREDO IGLESIAS/
Sabala y F. M. G., ante 'Las chicas del coro', obra de la primera. / ALFREDO IGLESIAS

«Creemos en la pintura». Sabala y F.M.G. dan prueba de ello en la exposición 'Dos en uno', que hoy inaugura el Museo Würth La Rioja, una antología paralela de treinta años de trabajo de dos artistas muy diferentes y, en cambio, con mucho en común. Quizás lo más importante que compartan sea la fe inquebrantable en lo que hacen: «Mientras haya un pintor -advierten- la pintura no se muere». Pues aquí hay dos.

Elisabeth Sabala (Barcelona, 1956) y Fernando Martínez García (El Ferrol, 1949) son «compañeros de vida, compañeros sentimentales y compañeros de aventuras y experiencias profesionales» desde 1980. Viven y trabajan juntos. Es de suponer que sientan y amen juntos, que rían juntos, que sufran juntos, que sueñen juntos... Ahora también exponen juntos. «Esta exposición es muy especial para nosotros y este museo es un espacio brutal», afirmaron ayer.

'Dos en uno' está compuesta por 17 piezas de Sabala y 18 de F.M.G., tanto obra pictórica como escultórica, procedentes de la Colección Würth España y de colecciones privadas. «En ambos casos -explican los responsables del museo- los espacios individuales comparten cierta vocación de antología y muestran piezas de los años 80 y 90, mientras que el espacio compartido, la pasarela central del museo, se ha reconvertido en un puente entre la obra de ambos artistas, albergando la etapa más reciente, en la que existe un crecimiento paralelo».

El color es otra cosa que comparten; un color más festivo en ella, profundo en él, pero en ambos casos, netamente vital. En lo demás son independientes. «Sabala es una figurativista convencida que le ha otorgado todo el protagonismo de su obra a la representación del ser humano en sus aspectos más triviales (...) F.M.G. es meticuloso, técnico y tendente a la introspección, entre lo onírico, lo abstracto y lo metafísico». «Somos dos polos opuestos -admite Sabala-: así como yo cuento todo, Fernando sólo te sugiere».

«Lo más fuerte -añade- es que cuanto más nos conocemos y más años pasan, treinta ya, más distintas son nuestras obras». Pero eso parece unirles: Nos ha unido mucho el ritmo de trabajo. Hemos trabajado día a día. Vida y trabajo, para nosotros son lo mismo: divertirnos, tener ilusiones... yo qué sé, crearte un mundo en el que coincidimos».

La pintura, en el caso de esta pareja, es un cemento duradero. «Nos interesa mucho la pintura. Pensamos que no es tan fácil inventar algo en una superficie plana. Todavía hay muchos problemas que resolver. Lo importante es dar este granito de novedad».

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