Zapatero exige al PSC que acate sin reproches la sentencia del 'Estatut'

Abronca de antemano al partido de José Montilla y anuncia que no consentirá críticas al Constitucional

PAULA DE LAS HERASMADRID
El presidente del Gobierno, en un acto en Pamplona./ EFE/
El presidente del Gobierno, en un acto en Pamplona./ EFE

José Luis Rodríguez Zapatero advirtió ayer al PSC: no aceptará la más mínima crítica al Tribunal Constitucional diga lo que diga la sentencia del 'Estatut'. El presidente del Gobierno es consciente de que ya no se puede permitir una bronca como la que copó buena parte de su actuación política durante los primeros años de la legislatura pasada. El desgaste que supuso la reforma del marco de autogobierno catalán ha dejado un regusto amargo en el secretario general de los socialistas. Ahora no está dispuesto a seguir pagando aquella factura ni a consentir que, a su cuenta, se abra una crisis institucional que afecte, dijo, al «corazón de la democracia».

Fue un aviso a navegantes. La noticia de que el pleno del Constitucional ya ha tomado posiciones en contra de aspectos claves de la ley orgánica como la definición de nación o la referencia a los símbolos nacionales, ha despertado cierto nerviosismo entre los socialistas catalanes y sus socios de gobierno, ERC e ICV. El propio presidente de la Generalitat, José Montilla, dejó caer ayer -durante un encuentro de comunidades autónomas celebrado en Barcelona- que existe el riesgo de que en Cataluña se perciba la resolución del tribunal como «una desautorización de la voluntad popular, de las Cortes y del Parlament».

Pero no fue eso lo que encendió a Zapatero. De hecho, cuando el líder del PSOE habló en la ejecutiva Montilla aún no había abierto la boca. Quien provocó una intervención que los asistentes describen como «tajante», pronunciada en un tono «serio, contundente e incluso frío», fue Miquel Iceta. El portavoz del PSC había mostrado su malestar, según algunas fuentes, por la gestión de los tiempos que se ha hecho desde el órgano que debe ejercer como máximo garante de la Constitución con un asunto de tanto calado político como es el Estatuto catalán. Y había abogado por una reforma legislativa que impida que algo semejante se produzca en el futuro.

El secretario general de los socialistas replicó entonces que no consentirá que se ponga en cuestión la legitimidad del Constitucional. «Bromas, las justas», añadió. Lo que Zapatero pretende es que la sentencia se acepte y se acate. Fuentes de la dirección socialista recuerdan que el debate sobre el Estatuto supuso una merma importante de votos en muchas regiones de España, y especialmente en «la meseta», durante las pasadas elecciones generales. Y el presidente del Gobierno, añaden, lo asumió sin chistar.

Contra el PP

Tres años después de la aprobación del texto en las Cortes, se reclama a los socialistas catalanes que sean capaces de hacer frente a las críticas de los nacionalistas contra Zapatero («que cumplió su compromiso», dicen en el PSOE) sin caer en la tentación de dañar uno de los pilares fundamentales del Estado de Derecho. «Si hay que hacer batalla política con esto que se apunte hacia el Partido Popular, que es quien presentó el recurso ante el Constitucional, pero no contra la institución judicial», insisten.

Es poco habitual que el presidente del Gobierno se muestre enfadado. Y más que lo haga, como en esta ocasión, con carácter preventivo. Fuentes de la reunión aseguran que cuando Iceta replicó que él no había puesto en cuestión la capacidad del tribunal para dictaminar sobre el Estatuto, Zapatero replicó con un «por si acaso».

Sí han tratado de desautorizar a los magistrados del Constitucional -y no es nada nuevo- los republicanos de Esquerra. El pasado viernes, el portavoz parlamentario de este grupo, Joan Ridao, restó valor a sus resoluciones con el argumento de que es un órgano «caducado» porque sus miembros deberían haber sido renovados hace tiempo.

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