El paro de Estados Unidos supera la histórica barrera del 10%

J. P. NÓBREGANUEVA YORK

Para los millones de desempleados estadounidenses que se levantan cada mañana con la esperanza de encontrar un puesto de trabajo, los datos del paro en el mes de octubre son poco tranquilizadores, por más que el conjunto de la economía haya mostrado señales de fortalecimiento en las últimas semanas. Con 190.000 empleos destruidos, el índice ha superado la barrera de los dos dígitos hasta colocarse en el 10,2%, el más alto en los últimos 26 años.

Los economistas habían pronosticado un incremento de tan sólo una décima respecto al 9,8% de septiembre, pero sus previsiones se han visto superadas. El mercado laboral de EEUU acumula ya 22 meses a la baja. Debido a este nuevo avance, 7,3 millones de trabajadores se han quedado sin empleo desde diciembre de 2007, cuando empezó la recesión.

El informe del Departamento de Trabajo muestra una pérdida en octubre de 61.000 puestos de trabajo en el sector industrial, que en septiembre había perdido 45.000 empleos, pero la automoción añadió 4.600 empleos. El sector de la construcción, que en septiembre había perdido 68.000 empleos, tuvo en octubre una disminución de 62.000 puestos de trabajo.

Aunque el ritmo de pérdida de puestos de trabajo se ha reducido significativamente desde los máximos alcanzados el pasado invierno, la tasa de paro, que mide el número de personas buscando empleo de forma activa, continúa en ascenso mientras los expertos no predicen ningún alivio hasta bien entrado el próximo año.

Horas después de conocerse el dato, Barack Obama presentó una propuesta presupuestaria que extenderá las ayudas a las personas sin empleo y prolongará las líneas de crédito a aquellos que compren una vivienda por primera vez. El mandatario no ha dudado en calificar esta cifra de «preocupante» y ha reiterado que no se rendirá hasta que la primera potencia mundial recupere la estabilidad económica.

Pero no todas las perspectivas son negativas. El Departamento de Trabajo anunció que la productividad de los trabajadores aumentó en el tercer trimestre al mayor ritmo de los últimos seis años y los costes laborales descendieron, una combinación que implica más beneficios para las empresas y un aumento de la confianza que permita el alza de las contrataciones.