El 'look' más comentado

¿Debería la Princesa de Asturias vestir como Angela Merkel para que la gente dejara de fijarse tanto en su fondo de armario?

ARANTZA FURUNDARENA
El 'look' más comentado

Para cualquier mujer que no sea aficionada a la vela, existe un motivo fundamental que le anima a presenciar de buena gana (incluso, con entusiasmo) la más bien tirando a aburridilla ceremonia de entrega de premios de una regata. Y ese motivo no es otro que solazarse con la contemplación de lo macizos que lucen los regatistas: cuerpos que pese a encontrarse permanentemente en salazón, ni se amojaman ni se ajamonan, sino que siempre parecen estar en su punto (de sal). Si además nos ponemos en que se trata de la entrega de trofeos de la Copa del Rey Audi Mapfre de vela, encontramos otro motivo añadido para no perdérsela: ir a comprobar en directo el 'look' elegido para la ocasión por doña Letizia.

He oído que a la Princesa de Asturias le entristece el constante análisis de ciertos medios (y de la gente en general, para qué engañarnos) sobre su fondo de armario, pero me temo que intentar erradicar semejante fijación es una batalla perdida, a menos que acudamos todos en masa al psicoanalista. Tal vez, se conseguiría si ella vistiera con aburridísimos y reiterativos trajes de chaqueta 'oversize' y los combinara con zapato de salón de tacón medio (ni demasiado alto ni completamente plano, pues en el caso de doña Letizia ambos extremos se consideran noticia). Pero esto la eliminaría de las listas de elegantes y tendría el efecto contrario. Más en los tiempos que corren, en los que el tener una Princesa que, pese a ser joven y guapa, vista como Angela Merkel, podría causar depresión en el pueblo llano.

Así que el sábado por la noche, doña Letizia, probablemente consciente de que, como dice la canción de Silvio Rodríguez, «...siempre van a hablar» (sobre todo de su delgadez, aunque, en ese punto, yo la vi igual que siempre), eligió para acompañar al Rey y al Príncipe en la entrega de trofeos de la regata de Palma un 'little black dress' de la firma gallega Caramelo, combinado con sandalias negras de tacón extrafino, aunque no exageradamente alto (no el Gasol de los tacones, para entendernos).

Alérgica a los caballos

La Reina no estuvo esa noche, porque se encontraba aún en tierras griegas. En su ausencia (y dadas las especiales circunstancias de la isla como reiterado objetivo terrorista), los Príncipes han redoblado su misión de embajadores de Mallorca haciéndose más presentes que nunca y dejándose fotografiar a pie de calle (las vacaciones 'low cost' aconsejan más caminata y menos yate) para transmitir un mensaje de normalidad y tranquilidad al turismo.

Sospecho (cambiando de tema) que desde un secreto rinconcito de su corazón, Kate Middleton, la novia de Guillermo de Inglaterra, contempla con sana envidia a la monarquía española y, en especial, a la Princesa de Asturias, a la que tal vez algunos se permitan juzgar por su tendencia a subirse a determinado tacón, pero a la que jamás se le obligará a subirse a un caballo. El problema es que Kate, según 'The Sunday Telegraph', es alérgica a los caballos, lo cual en una aspirante a Windsor (familia muy apegada al relincho) representa un hándicap terrible. Pero ella, que quiere a Guillermo y, sobre todo, casarse con él, está intentando poner remedio a su mal. Desde aquí, le sugiero arrimarse mucho a Camila como tratamiento homeopático.