Preparados, listos, ¡ya!

Los peregrinos deben cruzar la N-120 para entrar en Nájera, un tramo sin señalización y con gran densidad de tráfico

PABLO JOSÉ PÉREZ| NÁJERA
Los peregrinos deben cruzar con muchas precauciones ante el intenso tráfico rodado. / P. J. P./
Los peregrinos deben cruzar con muchas precauciones ante el intenso tráfico rodado. / P. J. P.

Antiguamente, eran los salteadores y las alimañas los principales peligros del Camino de Santiago. Hoy, en el siglo XXI -era de las comunicaciones- el mayor riesgo es cruzar la N-120 para poder acceder a Nájera.

Los peregrinos procedentes de Logroño caminan por la ruta que discurre paralela en unos casos a la N-120 y en otros a la A-12, sin mayores complicaciones. En Nájera, pasada la Harinera, se topan con la carretera nacional, que deben cruzar para seguir el Camino por donde se encuentra la caseta que les recibe con el optimista mensaje: 'Peregrino, en Nájera najerino'. Pero a esas alturas y ante la inexplicable circunstancia de tener que sortear un tráfico feroz, a los peregrinos se les cambia el semblante.

«Esto es lo más peligroso del Camino de Santiago», explican dos madrileños. «No entendemos que con la cantidad de gente que tenemos que cruzar por aquí, no se coloquen señales de aviso a los conductores, ni limitaciones de velocidad», añadían mientras miraban desesperados la larga hilera de camiones a buena velocidad.

Poco después llegaba un grupo de seis ciclistas con aspecto de proceder del norte de Europa, a los que era fácil entender (por sus gestos) el asombro de encontrarse con esa barrera y sus dudas sobre si estaban en el camino correcto.

Y es que esta carretera, que sirve también como circunvalación de Nájera, mantiene una intensidad de tráfico muy elevada y sin limitaciones de velocidad, como existe en Torremontalvo. El tramo es competencia del Estado, pero como en el futuro va a ser transferida a Nájera, como una calle, nadie se acuerda del riesgo que padecen peregrinos y paseantes, que hasta ahora han tenido suerte.