Gabilondo pide un «gran pacto» por la Educación y defiende el plan Bolonia

Trinidad Jiménez dice que la crisis no afectará a los más vulnerables

DANIEL ROLDÁN A. TORICES| COLPISA. MADRID COLPISA. MADRID

Ángel Gabilondo dejó claras sus intenciones al mando del Ministerio de Educación desde el primer discurso: diálogo y más diálogo. El responsable de calmar a los estudiantes y de explicarles las bondades del espacio único universitario europeo (el plan Bolonia) apeló a todas las partes que forman el puzzle de la enseñanza a conseguir «un gran pacto» bueno para todos, donde primen «los valores y las convicciones» por encima de los intereses particulares. De esta manera, Gabilondo instaba a los sindicatos, partidos políticos y comunidades autónomas a dejar de tirarse los trastos a la cabeza por la enseñanza.

En su acto inaugural, Gabilondo hizo una defensa a ultranza de los valores de la educación y del trabajo realizado por su antecesora, Mercedes Cabrera. Consideró que la educación y la cultura son determinantes para cuidarse «de uno mismo y de los otros» y para conseguir «el ascenso social, la igualdad y mejores oportunidades». Para lograr estos objetivos, el nuevo ministró consideró fundamental que la sociedad reconozca el trabajo de los miles de los profesores: «Sin ellos no tengo gana que hacer».

El mismo énfasis puso a la hora defender el plan Bolonia. Consideró que es fundamental para el futuro de los estudiantes europeos porque es «diverso, homogéneo, pero no uniforme», aunque reconoció que ha podido faltar algo de comunicación. El ex rector de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) dio ánimos a los suyos, al sector de la educación, en esta época de crisis. «Son tiempos muy difíciles, muy exigentes pero tiempos muy atractivos», indicó, para pedir a todos que sean más «activos, decididos y prácticos».

Con los desfavorecidos

Además de decenas de funcionarios, entre los oyentes se encontraban la vicepresidenta primera del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega; la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, y los secretarios de Estado para el Deporte y para la Unión Europea, Jaime Lissavetzki y Diego López Garrido.

«Formar parte del Gobierno de España es un altísimo honor que asumo con total responsabilidad. El esfuerzo, mi empeño y mi decisión están garantizados», concluyó el nuevo ministro.

Trinidad Jiménez no olvidará con facilidad la escenificación del cambio de poderes con Bernat Soria. Las bromas de su antecesor -se fotografió con varios ministros y retrató a los reporteros gráficos- se convirtieron en protagonistas del cambio de la cartera. Soria deseó suerte a su sucesora y subrayó que el objetivo del viaje no es ser ministro, «sino servir al Estado y a los ciudadanos».

La nueva ministra de Sanidad, por su parte, insistió en que la crisis no va a afectar a los derechos «de los más necesitados, de los colectivos más vulnerables». Además, destacó la «enorme responsabilidad» que supone estar en al frente del departamento encargado de las políticas sociales. «No puede haber libertad sin la seguridad de poder planificar nuestro futuro», apuntó durante su intervención.

La nueva titular de Sanidad explicó que las grandes líneas de esta nueva etapa serán mejorar las políticas sociales y buscar el apoyo de las comunidades autónomas para desarrollar la Ley de Dependencia, uno de los compromisos del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. Y en esa línea abundó en la necesidad de aparcar las diferencias y buscar soluciones».

El Partido Popular está ansioso por someter al nuevo Gobierno a su primer examen parlamentario. Con el Congreso de los Diputados a medio gas durante la próxima semana, los populares centrarán toda la artillería política en la sesión de control al Ejecutivo que se celebrará el martes en el Senado.

Bajo el título 'El nuevo Gobierno de Zapatero se estrenará en el Parlamento con una reedición del duelo Chaves-Arenas', el principal partido de la oposición detalla en una nota de prensa que sus senadores formularán siete preguntas a los miembros del Ejecutivo, interpelarán al ministro de Industria sobre el «desplome» de la actividad en el sector y tratarán de que el resto de grupos les ayuden a aprobar dos mociones, una en la que exigen la subida de los salarios de guardias y policías y otra en la que reclaman mejores comunicaciones entre Francia y España. El PP cree que el morbo de la sesión se centrará en presenciar de nuevo un duelo parlamentario entre Manuel Chaves, el nuevo vicepresidente tercero, y el senador popular Javier Arenas.

Ambos han competido varias veces por la presidencia de Andalucía, pugna en la que siempre ganó el socialista, y han mantenido pulsos dialécticos en el Parlamento andaluz hasta que hace un año Arenas retornó a la política nacional y al Senado.