Lo que no puede el amor

El toro 'Carloto' (semental fallido), que alberga en su ser más de 1.200 kilos de fantasía en filetes y solomillos, presenta su candidatura para llenar dos restaurantes y una carnicería

PABLO G. MANCHA| LOGROÑO
'Carloto', con el ganadero Cirilo y los hosteleros y carniceros interesados por su cuerpo. /J. RODRÍGUEZ/
'Carloto', con el ganadero Cirilo y los hosteleros y carniceros interesados por su cuerpo. /J. RODRÍGUEZ

'Carloto', como todo buen semental limusín que se precie, es un toro/torazo ampuloso de proa a popa que responde perfectamente al prototipo racial de su origen: capa colorada, aunque algo más clara en el bajo vientre, huesos finos, armónico en sus cabos y tan musculado que, a pesar de esa mirada lánguida e indolente de las razas de carne, impone con su espectacular presencia. Es decir, se trataría de un perfecto galán y un orgullo para los de su casta () si no fuera porque le ha faltado el vigor suficiente cuando lo han colocado frente a las hembras de su especie para hacer suyo el bíblico aserto de «creced y multiplicaos». En este punto (crucial, sin duda, para el devenir de un semental), el bueno de 'Carloto', -ocho años, propiedad del ganadero Cirilo en la Cuesta de Pavía-, ha fallado sin remisión y todo su tremebundo corpachón se ha quedado patidifuso en los intentos de coyunda en los que se ha visto envuelto.

Sin embargo, el pacífico 'Carloto' alberga en su anatomía 1.200 kilos (800 a la canal) de estupendos filetes, lustrosos osobucos, espaldillas para ponerlas en su jugo, aguja de lujo, falda, solomillos o una babilla de impresión; es decir un filón descomunal de carnes deliciosas que no han pasado desapercibidas para Ángel González, chef del Restaurante Darien de Logroño, que ha unido sus esfuerzos con la Trattoria y la carnicería Rituerta del mercado del Corregidor para disfrutar de semejante montaña de sabor.

Esperanzado

Cuenta Ángel González que 'Carloto' puede albergar en su entraña un gran número de estupendas sensaciones gastronómicas: «Al tener ocho años su carne es muy especial y muy superior al de cualquier otro vacuno que estamos acostumbrados a consumir. Creo que nos va a conceder muchas satisfacciones», subraya el cocinero.