El fósil de un pez de hace 375 millones de años explica cómo surgieron los animales terrestres

Un estudio sobre el Tiktaalik roseae publicado en 'Nature' demuestra que la transición de la vida acuática a la terrestre conlleva importantes cambios fisiológicos que se producen en el esqueleto

JOSÉ MANUEL NIEVES| MADRID
El fósil del pez Tiktaalik roseae, en una exposición. /AP/
El fósil del pez Tiktaalik roseae, en una exposición. /AP

Hace cuatro años, un grupo de paleontólogos de la Academia nacional de Ciencias norteamericana realizó uno de esos descubrimientos que convierten en realidad los sueños más ambiciosos de los científicos: entre las heladas rocas devónicas de la isla canadiense de Ellesmere, en pleno círculo polar ártico, hallaron los restos de una extraña y antiquísima criatura. Una como jamás se había visto hasta entonces, un depredador acuático con el cuerpo y la cabeza muy achatadas, pero con algunas características que mostraban a las claras que también era capaz de vivir y desenvolverse fuera del agua.

Lo llamaron Tiktaalik roseae y su peculiar diseño corporal le convirtió, por derecho propio, en el «eslabón perdido» entre las criaturas acuáticas y las terrestres. Hace 375 millones de años, Tiktaalik, mitad pez mitad tetrápodo fue la criatura que dio los primeros pasos para poblar las tierras emergidas. Hasta entonces, la inmensa mayoría de los seres vivientes vivían en el mar.

Todo en esta criatura es peculiar. La forma del cráneo y del cuello, la disposición de sus costillas y sus extremidades, cuya morfología es compartida por los primeros animales terrestres y los peces. Este auténtico mosaico de características compartidas hacen de Tiktaalik un ejemplo inmejorable de «fósil de transición».

El cambio

Ahora, nuevas investigaciones sobre estos fósiles extraordinarios permiten comprender cómo se produjo este complicado proceso. El estudio, que publica hoy la revista 'Nature', demuestra que la transición de un estilo de vida acuático a otro terrestre conlleva cambios fisiológicos muy complejos y que no se limitan sólo a las aletas (que se convierten en patas), sino también al cráneo y a otras partes del esqueleto.

El trabajo, que ha estado liderado por Jason Downs, de la citada Academia Nacional de Ciencias, es el primer estudio completo sobre este animal desde que en 2006 se publicara su descripción original.