«La personalidad de Dover está por encima de estilos y tendencias»

La banda liderada por las hermanas Llanos actúa esta noche en Logroño presentando su último álbum, que mezcla el rock con los ritmos de baile

TERI SÁENZ| LOGROÑO
Jesús, Amparo, Cristina y Samuel: los Dover, en su nueva etapa. / L.R./
Jesús, Amparo, Cristina y Samuel: los Dover, en su nueva etapa. / L.R.

Primero les abdujo el diablo; ahora rinden culto al dios del baile. Dover ha dado un giro a su música. Guitarras con sintetizadores. Bolas de cristal y melenas al aire. Los de Majadahonda han dado un paso adelante mirando hacia atrás. Si Kurt Cobain levantara la cabeza, también movería el esqueleto al escuchar la música de las hermanas Llanos.

- La primera entrevista con Dover en este periódico fue hace doce años. Aún no habían publicado 'Devil came to me' y usted trabajaba en la tienda de ropa de su madre en Majadahonda. ¿Sigue echando una mano detrás del mostrador?

- ¿Tanto tiempo ha pasado? Mi madre se jubiló hace tres años y vendió el negocio. Hasta el último día estuve ayudándole. Claro que al final muy de tarde en tarde, cuando sacaba un rato. La verdad es que me dio mucha pena acabar esa etapa, porque trabajé allí casi de continuo hasta que el grupo empezó a funcionar.

- ¿Qué más cosas han cambiado en sus vidas en este tiempo?

- Muchas. Para empezar, que a partir de un determinado momento dejamos nuestras otras ocupaciones y nos dedicamos a la música profesionalmente. Llegaron los viajes, las giras, las entrevistas diarias... Eso nos ha servido para ser muy conscientes de la suerte que tenemos, del privilegio que supone hacer lo que queremos.

- Hasta el éxito de 'Devil came to me', muchos les miraban como unos bichos raros del rock español que cantaban en inglés.

- Eso fue cosa de la crítica. El público, que es mucho más abierto y si le gusta algo no repara en otros detalles, nos aceptó enseguida y sigue haciéndolo.

- ¿También ha aceptado el giro que dado con 'Follow the city lights?

- Las ventas y él éxito en los conciertos dicen que sí.

- ¿Para qué probar otros ritmos a estas alturas de la jugada?

-Simplemente porque nos apetecía. Ocho meses antes de empezar a grabar no sabíamos por dónde íbamos a tirar, pero al empezar a componer notamos que estábamos inspirados, que este disco era compacto y se acoplaba a lo que en ese momento sentíamos.

- ¿A qué han tenido que renunciar musicalmente hasta llegar a este punto?

- A nada. Creo que después de tantos años hemos conseguido un sonido propio y la personalidad de Dover está por encima de estilos y tendencias. De hecho, los conciertos siguen siendo igual de potentes y llenos de energía. Introducimos muchos de nuestros éxitos anteriores reinterpretados con ese punto de baile que, desde luego, no deja indiferente a nadie.

- ¿Y cuál será el siguiente paso? ¿Habrá otro giro en el próximo disco a, por ejemplo, el soul o a la música étnica?

- Aún es pronto para saberlo. Todo dependerá de cómo vayan fluyendo las ideas, de lo que nos apetezca en ese instante.

- Por cierto, ¿cómo debo nombrar a un grupo que es al 50% femenino ahora que la igualdad aprieta hasta en el lenguaje?

- Siempre hemos sido los Dover.

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