La bici en Sevilla es una maravilla

LUIS ELADIO LÓPEZ TORREALBA

Acabo de venir de Sevilla donde el ayuntamiento con su Sevici ha conseguido algo extraordinario: que esta, erróneamente considerada perezosa ciudad se haya convertido en una urbe ciclable, atravesada y entrecruzada de carriles bici. Mis amigos sevillanos me cuentan que en las horas punta hay tortas para conseguir bici desde los barrios periféricos para ir a trabajar al centro y que una vez llegado allí el servicio no de abasto para reubicar todas las bicicletas que llegan. Me cuentan que todo el mundo la utiliza, en los días de diario se ve lo mismo a la abuelita que al ejecutivo con corbata con el maletín en la cestita. Yo estuve en fin de semana y los carriles bici estaban utilizados hasta bien oscurecido por todo tipo de personas y edades. La ciudad es llana, el tiempo es bueno y ayuda y eso que los rateros abundan. Por esta última razón el servicio de alquiler se utiliza con profusión. Logroño debería seguir su ejemplo, pero el Ayuntamiento tiene demasiado respeto al dios coche para quitarle sitio a él para darselo a la bici. Así que nos obliga a pelearnos por el espacio con pacientes peatones que no tienen la culpa de nada.

Algún día viajará el señor Santos a Sevilla, a Ámsterdam o a Verona y se dará cuenta de que la bici es un vehículo cargado de futuro. Y más al precio que está el petroleo y el cambio climático que está cayendo.