Nombre gallego, apellido riojano

La bodega 'Castillo de Maetierra' vendimió ayer sus primeros primeros granos de albariño dentro de un proyecto experimental de producción fuera de Galicia

MARÍA FÉLEZ MARÍA FÉLEZ| CALAHORRA CALAHORRA
El enólogo de 'Castillo de Maetierra' inspecciona las viñas de albariño, en Calahorra. / M. F./
El enólogo de 'Castillo de Maetierra' inspecciona las viñas de albariño, en Calahorra. / M. F.

A diferencia de la mayoría de los vinos blancos, el albariño es un caldo que no pierde ni su calidad ni su aroma a medida de envejece. De hecho, «los albariños de calidad mejoran con el paso del tiempo y son mejores al cabo de año y medio», explica Raúl Acha, enólogo de la bodega 'Castillo de Maetierra'.

A pesar de ser blancos, los albariños son vinos con muy buena acidez, vinos que tienen un aroma intenso y una longevidad muy alta, no perdiendo tampoco el aroma con el paso de los meses. «Son vinos muy afrutados cuyo aroma y calidad aguantan muchísimo para tratarse de un vino blanco», recalca el enólogo.

Como toda uva blanca, los racimos de albariño necesitan de muchos cuidados (aunque no más que cualquier otra variedad blanca) y son muy susceptibles a la podredumbre. Es por esta razón por la que en tierras riojanas están respondiendo con parámetros muy buenos. «La falta de humedad, a diferencia de Galicia, está haciendo que la uva que hemos recogido esté muy sana», explica Acha tras la vendimia de las 2,5 hectáreas que tiene la bodega, en principio, de modo experimental.

Con una recogida nocturna, que comienza alrededor de las dos de la mañana y que debe finalizar con la salida del sol, ayer se recogieron los 15.000 kilos de uva de esta variedad. La bodega tiene puestas grandes esperanzas en producir un vino de alta calidad. Puede parecer increíble que el clima riojano dé la posibilidad de crear un vino tradicionalmente gallego como es el albariño, pero la bodega 'Castillo de Maetierra', de Calahorra, lo ha conseguido y ayer recogió los primeros frutos de lo que será un vino internacionalmente reconocido. En su afán por alcanzar las máximas cotas de calidad dentro del panorama internacional de vinos blancos, la bodega ha seleccionado las variedades blancas más valoradas mundialmente hasta conformar una denominación exclusiva de vinos blancos de élite.

La recuperación de la variedad más delicada, el moscatel de grano menudo, combinada con otras especies autóctonas de La Rioja, como viura o malvasía; la introducción de variedades nacionales como el albariño o el verdejo, e internacionales como chardonnay, sauvignon blanc, viognier, riestling o gewurstrainer, junto con las excelencias de una tierra con las características de La Rioja, han convertido a Valles de Sadacia en una denominación con un enorme potencial para alcanzar en el mundo de los blancos el prestigio que La Rioja ya ha conquistado en el de los tintos.

De momento, las 2,5 hectáreas de albariño se recogen de forma experimental para ver cuál es su comportamiento en las tierras de La Rioja.

Buenos parámetros

Los análisis realizados durante estos días indican que los parámetros son buenos y que el nivel de acidez es muy alto para tratarse de un vino blanco. En esta campaña se han recogido 15.000 kilos de esta uva gallega, con un fruto más delicado que está respondiendo muy bien a pesar de la diferencia de clima entre La Rioja y las Rías Baixas. «El clima puede parecer muy diferente, pero las temperaturas entre la zona donde se cultiva el albariño y La Rioja no son tan distintas. Es verdad que Galicia es una tierra con más lluvias, y eso nos beneficia porque la falta de precipitaciones de este verano ha hecho que la uva tenga una salubridad perfecta», explicó para Diario LA RIOJA el enólogo de la bodega, Raúl Acha.

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