El Logroñés, en Tercera

El club no convence a todos los jugadores y consuma su descenso por impagosRepresentantes del Logroñes y jugadores estuvieron todo el día reunidos, en busca de una salida para la permanencia del club en Segunda B

L.R. LA RIOJA| LOGROÑO LOGROÑO

El Logroñés jugará en Tercera División. Es el gran titular que dejan dos días de agonía blanquirroja. Descendió ayer, después de veinticuatro horas de gracia de la Asociación de Futbolistas Españoles a diferentes clubes. Ayer, el plazo no finalizó a las 0.00 horas, sino a la 1.00. Eran la 1.10 horas de este sábado 2 de agosto cuando el club de Las Gaunas firmó su tercer descenso por impago en ocho años (2000, 2004 y 2008). La cifra total de la deuda es de 409.467 euros. Es decir, más de lo que el club decía públicamente. Todos los jugadores quedan libres. Ahora queda saber si el Logroñés jugará o no en Tercera División. El Alfaro espera acontecimientos.

Días intensos. De conversaciones, de promesas y de papeleo. Los jugadores acabaron haciendo el trabajo que correspondía a los regentes: convencer a sus propios compañeros de aceptar pagarés con vencimiento en octubre. Sin embargo, no convencieron a todos. Era la medianoche cuando los gestos de desesperación comenzaban a ser más visibles: manos a la cabeza, brazos en jarras. No todos aceptaban un pagaré. Cuando la AFE ya había confirmado el descenso, seguían trabajando. Faltaba el visto bueno de Jorge Campos. Le adeudaban algo más de 21.000 euros. El lateral no aceptó la propuesta. Así, los pagarés que sí se habían entregado al resto de jugadores no se harán efectivos ya que el cobro estaba vinculado a la continuidad del equipo en Segunda División B.

Y es que ayer era un día de dinero contante y sonante. Muchas promesas, pero poco más. Fe en cobrar unos pagarés de una empresa que responde al nombre de Santa Magdalena de la Naval. Nada más. La propiedad no ha estado físicamente en las reuniones. Sí Javier Sánchez, de quien se dice que iba a gestionar el club, de Fernando Noriega y del regionalista Rubén Gil Trincado.

El Logroñés cayó finalmente en la vorágine de sus actos. Los últimos han sido determinantes. Pensaba que con presentar en el Juzgado la solicitud de volver a suspensión de pagos o Ley Concursal sería suficiente para no pagar a la AFE. El tiempo ha demostrado que no. Luego, los jugadores hablaron de subvenciones enormes procedentes del Ayuntamiento de Logroño. El tiempo ha reforzado la firmeza del Consistorio en su negativa a cometer ilegalidades. Y luego llegó la hora de la verdad: pagar. Al final, y después de mucho hablar de que venía el lobo, vino de verdad. No pagaron.

Aunque presentaron la conformidad de Jorge Campos a la una y media de la madrugada, la AFE repuso que llegaba fuera de plazo. Así se consumó el tercer descenso del Logroñés a Tercera por impagos.

Todo el día. Un día sin apenas descanso, encerrados en una sala del hotel AC Logroño, con los ánimos variables según avanzaban o se demoraban las negociaciones y con un temblor creciente a medida que las manecillas del reloj se acercaban hacia la medianoche. Un día larguísimo, que comenzó hacia las once de la mañana y que se volvió a jugar, como ayer, en dos estadios alejados por más de 300 kilómetros: aquel salón del hotel y la sede central de la AFE, en Madrid. Contrarreloj, los representantes del Logroñés pretendían que los jugadores retiraran las denuncias para evitar el descenso automático. Por parte del club, y también como en la jornada precedente, no estuvo presente el propietario, Juan Hortelano, y la labor de persuasión recayó en Javier Sánchez, el hombre que extendió el pagaré a nombre de una empresa de gestión de suelo ('Santa Magdalena del Naval SL') y que contó con el apoyo de Fernando Noriega, vicepresidente del club blanquirrojo.

Las negociaciones sólo se detuvieron para comer y hubo un momento, hacia las seis de la tarde, en el que parecía cuestión de tiempo que las cosas se resolviesen en favor del club. Pero la demora se siguió estirando y el nerviosismo comenzó a aflorar a medida que caían los minutos.

Mientras tanto, en el otro escenario de este agónico partido, la AFE puntualizaba que, a falta de cuatro horas para cerrar el plazo, sólo cuatro equipos de los siete que tenían 24 horas de prórroga (Mérida, Racing Portuense, Vecindario y Burgos) mantenían la categoría tras hacer efectivos los avales presentados el jueves. La suerte incierta del Logroñés la compartían dos entidades andaluzas: Linares y Algeciras.

Durante todo el día, los aficionados se debatían en inquietud, como mostraron las llamadas a este diario, y el propio Ayuntamiento, en palabras del concejal de Deportes, Atilano de la Fuente, hacía votos por la salvación del club, «porque el Logroñés es el equipo referente de la ciudad y el Ayuntamiento hará todo lo legalmente posible para que se mantenga y consiga una viabilidad necesaria para su continuidad». No obstante, De la Fuente apuntó que «el máximo responsable de todo lo que está pasando en el club es su presidente, Juan Hortelano. Él debe hacer su trabajo. Lo único que deseamos desde el Ayuntamiento es que se presente un proyecto definitivo que nos permita hablar de deporte y no de juzgados, como está sucediendo en los últimos años».

El Alfaro, pendiente

Además de en la capital, y en los numerosos municipios de probada afición blanquirroja, una ciudad riojana estaba muy pendiente de las negociaciones: Alfaro. La baja del Logroñes por impagos podía acarrear el paralelo ascenso del equipo blanquillo, que quedó campeón de Tercera en la pasada temporada.

Precisamente, el club celebraba ayer asamblea. El asunto sobrevolaba en el ambiente, informa , aunque apenas consumió minutos en la reunión. El club tenía claro que, al menos hasta ayer, el Alfaro era un equipo de Tercera División y sobre esa idea había que trabajar. Sin embargo, también se indicó que, si finalmente el Logroñés no conseguía el acuerdo con sus jugadores y consumara su descenso por motivos económicos, los responsables de la entidad se reunirían con las instituciones locales y regionales para recabar los apoyos suficientes con los que hacer frente con las mínimas garantías a una campaña en Segunda División B. Esa tarea afrontarán desde el lunes.

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