«No sabía que lo había matado»

'Taburete' y su agresor compartían mesa en la residencia hasta que éste pidió el cambio porque no soportaba más sus mofas, pero no se tomaron más medidas

V. SOTO| LOGROÑO
Entierro del 'Taburete'. /A. IGLESIAS/
Entierro del 'Taburete'. /A. IGLESIAS

El final trágico de Andrés Justo Ligero, 'Taburete', tal vez se podía haber evitado. Su agresor, Jesús Gómez Lestado (y no José María, como por error se publicó ayer) intentó el lunes «darle un escarmiento» después de que 'Taburete' se riese de él durante la mañana. «Existían problemas entre ellos y Jesús jamás había respondido al acoso, pero el lunes se sobró el vaso del constante vasallaje al que le sometía 'Taburete'», explica una fuente cercana a la investigación. Por la mañana, 'Taburete' increpó a Jesús y se rió de él, del ojo que había perdido en su primera reyerta hace quince años: 'Taburete' se lo arrancó con los restos de una botella durante una agresión hace quince años. «Jesús ya había perdonado a 'Taburete', pero ese día no aguantó las bromas», indican las mismas fuentes.

Tras la humillación que sufrió «delante de muchas personas», Jesús no fue ese día a comer. Al parecer, se dedicó a beber, aunque estaba en proceso de deshabituación. «Bebió mucho durante toda la tarde y, a la hora de la cena, se acercó a 'Taburete' para darle un escarmiento», aseguran fuentes del caso. «No tenía ninguna intención de matarle», según la declaración del acusado. Sin embargo, la navaja de Jesús Gómez Lestado, acostumbrada a pelar fruta, en esta ocasión seccionó limpiamente la carótida de 'Taburete' cuando éste ya estaba sentado a la mesa dispuesto a cenar.

«A las 19 horas del martes [un día después de los hechos], Jesús aún no sabía que lo había matado. Preguntaba cómo estaba 'Tabu' y cuando le dijeron que había fallecido, comenzó a darse cuenta de lo que había ocurrido, aunque debido a sus problemas y a su frágil memoria apenas recuerda qué ocurrió», prosiguen fuentes conocedoras de la investigación. Jesús reconoció el martes ante la Guardia Civil que él empuñó la navaja, pero que no había ninguna intención homicida y que todo fue «un accidente fruto de la mala suerte».

Molestias continuas

La relación entre 'Taburete' y Jesús no era buena. Cuando este último ingresó en la residencia, hace poco más de un año, el centro decidió hacerles compartir mesa. Al principio, parece que hubo una relación relativamente calmada, pero al poco tiempo comenzaron las burlas descarnadas de 'Taburete'.

«Debido a la situación, Jesús tuvo que pedir el cambio de mesa y se lo concedieron», indican. Pero ni una medida más. Pese a la notoria mala relación no se tomó ninguna otra medida por la dirección o por Servicios Sociales, que de momento prefiere seguir sin hacer declaraciones al respecto. Siguieron las críticas, mofas y burlas del ahora fallecido hasta que la situación se convirtió en insostenible hasta que la tragedia tiñó de sangre la Residencia de Lardero.

Jesús sigue en prisión a la espera de que el Juzgado de Instrucción número 2 se haga cargo de las diligencias y las cierre. En este proceso, a la espera del juicio, se tendrán que realizar pruebas para determinar el estado mental de Jesús y, posteriormente, evaluar su imputabilidad, una vez que ha reconocido los hechos.