Un ecuatoriano, corneado tras un encierro multitudinario

CARLOS CALVO| PAMPLONA

Un herido por asta de toro dejó el sexto encierro de los sanfermines corrido por los toros de la ganadería de Dolores Aguirre. La carrera más concurrida que en días anteriores al coincidir con el fin de semana, cuando Pamplona acostumbra a doblar el número de participantes en la popular carrera. Fue un encierro rápido y limpio, con una duración de 2 minutos 56 segundos. Partió desde los corrales de la cuesta de Santo Domingo, de donde salió la manada compacta, precedida por los cabestros, seguidos de los seis morlacos, que corrieron por el centro de la calzada, bien agrupados y sin distracciones.

Así entraron en la Plaza del ayuntamiento de Pamplona y enfilaron después la calle Mercaderes, donde la manada comenzó a estirarse, tirada por dos toros que destacaron algunos metros por delante de sus hermanos. En la curva de la Estafeta, punto habitualmente problemático y que suele marcar la división del encierro en dos tramos, los toros no tuvieron grandes problemas a la hora de enfilar la larga calle salvo algún pequeño resbalón. La aplicación desde hace tres años de un producto antideslizante sobre el adoquinado contribuye a que los animales se caigan menos, lo que redunda en el mayor hermanamiento de los morlacos y reduce las probabilidades de que alguno de los bureles quede descolgado tras una caída con el consiguiente peligro.

Fue mediada la calle de la Estafeta donde un toro de pelaje tostado tropezó con otro y cayó al suelo; un cabestro que venía algo descolgado acompañó al burel hasta el coso pamplonés. Con la manada más descompuesta, algunos mozos pudieron protagonizar emocionantes carreras, aunque la abundancia de corredores hizo más difícil el lucimiento ante las astas.

El parte de heridos anotó un empitonado en el muslo derecho: C.W.J., de 26 años, colombiano, con pronóstico reservado. Otro corredor, natural de Ghana, sufrió fractura de mandíbula en el callejón de entrada al coso.