Hay dos fiestas, pero están en ésta

Garcigrande protagoniza en Burgos el mayor escándalo del año por el penoso estado de los cuernos

PABLO G. MANCHA
Hay dos fiestas, pero están en ésta

Uno de los principales dichos del acervo taurino asegura que «el toro pone a cada uno en su sitio». Es decir, que al final la tauromaquia es como una balanza que posee un hipotético fiel -de justicia- que coloca a cada torero en el lugar que se merece. Quizás sea verdad, quizás no. De hecho, ese toro que pone a cada uno en su sitio es un toro imaginario, un toro ideal que se supone que es similar para todos y cada uno de los lidiadores. Sin embargo, la realidad no se compadece con el dicho y el toro es radicalmente distinto para cada clase de toreros.

Hoy llega a su fin la feria de Burgos y mañana se celebra el primer encierro de la Feria del Toro de Pamplona. ¿Es la misma fiesta? ¿Es el mismo toro? Veamos.

En la corrida mixta del pasado martes en el coso de El Plantío se destapó el escándalo. La plaza rozaba el lleno y Hermoso de Mendoza prologaba un corrida glamourosa con Manzanares y Cayetano en el cartel. Los veterinarios burgaleses habían rechazado los toros anunciados de García Jiménez. «¿Cómo serían para que finalmente salieran los impresentables de Garcigrande?», se preguntaba en su crónica Juan Miguel Núñez, de la Agencia Efe. El crítico definió de esta manera lo acontecido en una crónica titulada 'Los enemigos de la fiesta están dentro: «Alucinante y triste espectáculo de toros hoy en Burgos. (...) Algo intolerable. La presentación de los toros, sangrando por los pitones, más que una provocación. No se acertaba a adivinar cuáles podían ser los de rejones, reglamentariamente 'afeitados', y cuales los destinados a la llamada lidia ordinaria, lidia más bien grotesca. (...) Una pena ver a Manzanares a la deriva con este tipo de ganado, saliéndose de su estilo para mendigar el triunfo. Cayetano Rivera, otro que estuvo de allá para acá, sin interesar lo más mínimo en dos trasteos de lo más anodino. Despegadísimo y destemplado con su primero, pobre animalito que sangraba y se caía mientras su acusada mansedumbre le empujaba a la querencia».

En el El Correo, Alfredo Casas escribió: «Tarde sofocante, festejo sonrojante y bochornoso. Anunciaba el cartel: toros de García Jiménez. Rechazados por la autoridad en el primer reconocimiento veterinario, se lidiaron a pie cuatro toros de Garcigrande. Impresentables. Fundamentalmente los ejemplares segundo -anovillado, montado, corto de cuello y acochinado- y tercero -bajo de agujas, recortado, apretado de carnes y sin cuello-. Por falta de pruebas objetivas, simplemente indicaré cornicortos. Tanto que el tercero sangró por el pitón izquierdo».

Hasta el momento nadie sabe si la autoridad ha tomado ningún tipo de medidas para hacer cumplir un reglamento que especifica en su articulado que «los espectadores tienen derecho a recibir el espectáculo en su integridad» y que «las astas de las reses de lidia en corridas de toros y novilladas picadas estarán íntegras».

El gran protagonista

Y mañana empieza la feria de Pamplona, quizás la plaza de toros del mundo en la que saltan los astados más impresionantes del campo bravo. En La Monumental navarra el toro es el verdadero protagonista y este año los astados seleccionados por la Casa de Misericordia no van a defraudar por sus impresionantes hechuras. ¿Es la misma fiesta la de Burgos y la de Pamplona? Quizás el toro es el que ofrece al final la respuesta.