Un buen invento

La clausura de 'La Ciudad Inventada' reunió anoche a cientos de ciudadanos en la plaza del Mercado, donde La Fura dels Baus brindó una espectacular propuesta visual

E. ESPINOSA
Un buen invento

Entorno a una gigantesca rueda giró el espectáculo 'Orbis', con el que la Fura dels Baus contribuyó a hacer de Logroño una 'ciudad inventada'. Un montaje con 'ángel' y con ingredientes que la compañía catalana maneja con maestría: la luz, el sonido, acrobacias y pasacalles.

Cientos de ciudadanos se dieron cita ayer noche en la plaza del Mercado para disfrutar del mágico momento, como cientos los hubo un día antes en los ensayos previos. Y es que los logroñeses se han rendido a 'La Ciudad Inventada', cuyo fin de fiesta sonó por toda la ciudad. De ello se encargó el músico Llorenç Barber con su concierto de campanas.

'La Ciudad Inventada' se concibió como una propuestas nueva, arriesgada y quizá algo lunática. Sembró incertidumbre entre muchos y acabó recolectando magia. A lo largo de dos días (el viernes y ayer, sábado), el Casco Antiguo de la capital se ha dejado manipular, disfrazar y cautivar por las propuestas de once artistas y creadores, que han transformado los espacios públicos en rincones íntimos; solares vacíos en escenarios; muros y paredes en lienzos; escaparates en galerías fotográficas.

Bigas Luna, Santiago Tabernero, Álex Rovira, Luis Santalla, Teo Sabando, Suso 33, Alberto García-Alix, Ana Laura Aláez, Jaime Llerins y Jesús Rocandio son los protagonistas de la iniciativa, auspiciada por el Ayuntamiento logroñés y con Alfredo Tobía como director artístico.

Ellos han logrado atrapar la luna en la torre de San Bartolomé; que en pleno mes de julio los logroñeses entonen villancicos en La Merced bajo una intensa (y artificial) nevada, y llenar de poesía y de proverbios un relajado paseo por Portales o la ruta de vinos por San Juan.

Un papel de regalo luminoso ha envuelto a la iglesia de Santiago, mientras el vecino jardín de alabastro del escultor Teo Sabando invitaba al paseo y la reflexión. Precisamente su instalación se hará perenne en la ciudad y contribuirá a convertir las traseras de Santiago el Real en un mirador.

Así lo anunciaba ayer el concejal de Casco Antiguo, Ángel Varea, satisfecho e incluso sorprendido por lo que ha acabado siendo y cómo se ha vivido 'La Ciudad Inventada', sobre todo durante las noches, su momento de plenitud. «No me imaginaba que iba a ser así, lo enfocaba como una fiesta más. La sensación estos días era de que la gente estaba feliz paseando por el Casco Antiguo y descubriendo su encanto». Y lo hacía por espacios poco amables, y apenas transitados e incluso desconocidos para muchos.

Dentro de dos años, si se recupera el festival, «estoy convencido de que va a ser diferente», porque el propio proyecto exige la sorpresa, dice Varea, quien no oculta la preocupación previa que le suscitó esta iniciativa. Pero, como dice, «estar en el Gobierno es tomar decisiones a veces arriesgadas».

Y fruto de esta decisión, en Logroño nos quedará no sólo el jardín de Sabando, sino los grafitis de Suso 33 y los mensajes que se descuelgan de balcones, farolas e incluso de los servilleteros.