Rodrigo pasó por aquí

Antiguos condiscípulos en Lardero del ex edil De Santos, expulsado del PP mallorquín por gastar dinero público en prostíbulos, le recuerdan como un alumno modelo

P. HIDALGO
Foto del ex edil balear del PP cuando estudiaba en el IES La Laboral, junto a un grupo de compañeros; Javier Rodrigo de Santos es el segundo por la derecha, en la segunda fila./
Foto del ex edil balear del PP cuando estudiaba en el IES La Laboral, junto a un grupo de compañeros; Javier Rodrigo de Santos es el segundo por la derecha, en la segunda fila.

Quién lo diría. Cuando Javier Rodrigo de Santos rozaba la mayoría de edad destacaba como un joven tímido, responsable y muy estudioso. Un cuarto de siglo después, el ex teniente de alcalde y ex concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Palma de Mallorca por el Partido Popular fue acusado, hace escasas semanas, por un presunto delito de malversación de caudales públicos en clubes de alterne masculinos entre los años 2005 y 2007.

Lejos queda, por tanto, esa imagen de discreción y recato que dejó entre sus compañeros y profesores de Lardero, cuando en el curso 1982-1983 se trasladó a La Rioja para cursar COU. De Santos, natural de Madrid, arribó a la antigua Universidad Laboral larderana -hoy IES La Laboral- gracias a un sistema de becas de internado que ofrecía el centro. Desde el principio se integró bien con el resto de alumnos. «Era un chico normal, que no dio ningún problema durante su estancia en la comunidad», recuerda uno de los educadores del internado, Fernando Gil Torner.

Es más, Gil Torner asegura que al hoy famoso ex alumno «no le gustaban las juergas» y que sobresalía por su dedicación al estudio. «Se comportaba de forma muy discreta, era trabajador, estudioso y muy callado», relata. No en vano, durante su año en la comunidad le acompañó una cierta fama de 'empollón'. «Sacó la mejor nota en Selectividad de ese curso en La Rioja», rememora uno de sus compañeros, Juan Carlos Pulgar.

Envidia

Sus sobresalientes calificaciones suscitaban incluso algún recelo entre los alumnos. «Era tan inteligente y sacaba tan buenas notas que despertó una cierta envidia entre los internos», confiesa Pulgar. A esto se añadía que vestía «muy pijo». «Aunque no solía salir con los chicos de clase porque los fines de semana regresaba a Madrid, trataba a todo el mundo de forma muy amable», admite su antiguo compañero.

De Lardero volvió a Madrid, donde le aguardaba la Universidad para estudiar Derecho. Veinticinco años después, sus amistades en la región han vuelto a saber de él. Unas noticias que no se esperaban.