Las FARC liberan a cuatro ex congresistas colombianos secuestrados en el 2001

La guerrilla advierte de que no entregará más rehenes a menos que se desmilitarice una zona en el suroeste de Colombia

M. L. DE GUEREÑO
Miembros de la comisión para la liberación de los rehenes colombianos, en el aeropuerto de San José para dar inicio a la operación humanitaria. / RAFA SALAFRANCA-EFE/
Miembros de la comisión para la liberación de los rehenes colombianos, en el aeropuerto de San José para dar inicio a la operación humanitaria. / RAFA SALAFRANCA-EFE

Tal y como habían anunciado, la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) liberaron ayer a Gloria Polanco de Losada, Luis Eladio Pérez, Orlando Beltrán, y Jorge Eduardo Géchem, secuestrados seis años atrás, pero, para dolor de las familias de los otros 40 «canjeables» y los 700 secuestrados económicos adelantaron el fin de sus «gestos» hasta tanto el gobierno de Colombia no desmilitarice los municipios de Pradera y La Florida.

El operativo de rescate, fue milimétrico y siguió el mismo plan empleado en la recuperación de Clara Rojas y Consuelo González el mes pasado. A las siete de la mañana, los dos helicópteros venezolanos con anagramas del Comité Internacional de la Cruz Roja Internacional (CICRI) salían de la base de Santo Domingo, Venezuela, y aterrizaban a las nueve en el aeropuerto de San José, capital del departamento del Guaviare, al sur de Colombia. Noventa minutos después volvían a elevarse con rumbo indeterminado hacia las selvas de esa región colombiana. En las aeronaves viajaban el ministro del Interior venezolano, Ramón Rodríguez Chacín, la senadora opositora colombiana Piedad Córdoba, delegados y médicos de la Cruz Roja.

Buena salud

Hacia el mediodía, tanto el CICRI como el gobierno de Venezuela informaban que los rehenes ya estaban en su poder y tenían buena salud como para emprender directamente viaje hacia Caracas. La portavoz del CICRI en Colombia, Bárbara Hintermann, confirmó telefónicamente el rescate de los cuatro ex congresistas y explicó que su estado de salud les permitía volar hacia Caracas. La aclaración se debía a que se había previsto el posible ingreso inmediato en un hospital colombiano del ex senador Géchem, quien ha sufrido siete infartos estando en cautividad.

La única novedad introducida en este rescate, es que se ha nombrado un delegado familiar para regular los contactos con la prensa y evitar que se repita el alboroto que se formó durante la liberación de Rojas y González. Lo malo de este rescate es que junto con alegría de las familias favorecidas, se unió la tristeza del resto de los secuestrados, entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, ante la advertencia de la poderosa guerrilla que desde los años 60 traen en jaque al país de que no habrá nuevas liberaciones a menos que el gobierno colombiano desmilitarice los municipios de La Florida y Pradera.

Uribe dice «no»

Y el ejecutivo de Álvaro Uribe lo tiene claro: nada de despeje. Ayer mismo, poco después de conocerse el comunicado de las FARC con esa exigencia, el comisionado para la Paz, Luís Carlos Restrepo, delegado presidencial para las conversaciones con las guerrillas lo reiteró: «el gobierno siempre ha estado dispuesto para adelantar un acuerdo humanitario, nunca ha habido dificultad en ese sentido, hay unos canales establecidos para poner en marcha una zona de encuentro, existen unos delegados internacionales que reciben todo nuestro apoyo».

El comisionado insistió en la propuesta para negociar el canje en otro país, pero la guerrilla se niega. «Yo he sugerido que el señor Rodrigo Granda (jefe de las FARC excarcelado el año anterior por petición del gobierno francés) reciba un mandato de parte de las FARC para que se avance en un acuerdo rápido y concretar el canje», reitero en el Guaviare, desde donde se congratuló por la liberación de los políticos, secuestrados desde el 2001 y el 2002.

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