La historia de alguna de las cofradías desaparecidas se remonta al siglo XVI

La decisión del obispado riojano de eliminar de su censo a un buen número de cofradías ha recibido una fría acogida por parte de los interesados, según las opiniones recabadas por este periódico. Algunos de ellos desconocían incluso la noticia, a pesar de que es oficial desde el pasado 18 de diciembre; para otros, la posibilidad de que, convertidos ya en simples miembros de asociaciones, los cofrades puedan seguir desarrollando sus actividades como hasta ahora pesa más que la denominación que la diócesis haya decidido otorgarles. Hay incluso quien la acoge con cierto alivio, porque significa que con la cofradía desaparece también la temida burocracia.

Cofradía de la Santa Vera Cruz de San Asensio. Tenía su origen en el siglo XVI y su principal misión es de carácter benéfico, informa José I. Gasco. Aunque actualmente el objetivo que dio origen a su fundación ha perdido cierto sentido, mantiene todas sus actividades, como la participación en las procesiones, la colaboración en el programa de Semana Santa y el acompañamiento en los entierros, entre otras. Unas actividades que pretende seguir ejecutando, aunque convertida ya en una asociación parroquial.

Cofradías de Alfaro. Cinco cofradías de Alfaro se mantienen como tales tras la actualización del censo. Se trata de Nuestra Señora del Burgo, la Vera Cruz, Dulce Nombre de Jesús, Santo Entierro y San Roque, informa Mar Ruiz. Alguna de las excluidas, como la del Viernes de Dolor, manifestó su intención de dirigirse a la diócesis por si existe la posibilidad de actualizar sus estatutos, aunque sus responsables reconocen que «en el fondo» no les importa tanto seguir como cofradías o convertirse en asociaciones, «siempre que se siga con la tradición de las hermandades. Desde la cofradía de San Marcos, se ofrece una opinión parecida. «Seguiremos haciendo las mismas cosas», explica uno de sus responsables, Manuel Muñoz.

Cofradías de Cervera. En parecidos términos se expresan los responsables de las cofradías de Santa Ana y San Gil, dos entidades muy ligadas a la vida de Cervera. Fueron las únicas que asistieron al encuentro convocado en Logroño por la diócesis para ser informadas del nuevo cambio estatutario; una vez conocida la modificación del marco legal, ambas expresaron su intención de estudiar los estatutos que se proponen desde el obispado para regular su actividad, informa Sanda Sainz, aunque mantendrán el mismo programa de actividades, como hasta ahora.

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