Día redondo

Titín y familia disfrutaron de una jornada cargada de emociones en el Adarraga

NAFARRATE
Día redondo

Se agolpan las sensaciones ante un día tan especial. Los aficionados estaban desbordados por la nueva fisonomía que presentaba el recinto logroñés. Una exposición fotográfica en la que se ha acudido al archivo del Diario LA RIOJA acogía a los aficionados nada más entrar en el vestíbulo del frontón. Las fotos, de gran formato, recogían a los más ilustres, al menos con el criterio de los títulos en la mano.

Hay más, que están esperando a una segunda hornada de fotos para el futuro. Los protagonistas se reconocían en las imágenes. Un placer tener al lado de las mismas a ilustres como Moisés Moreno del Val, acompañado por su esposa; Luis Benito Nalda, un fijo en el Adarraga; a Bernardo Iruzubieta, acompañado por su hijo Pablo, que jugó muchos años como aficionado riojano, y el caracolero Domingo Sacristán. La cantidad de recuerdos que les traía a la cabeza el verse retratados en esas imágenes del pasado, en blanco y negro.

Un montaje eleva a un plano superior a Barberito, Juanito del Val y Titín I. Como el que cuelga en el otro lado del frontón en el que no puede faltar un trío de éxito como Daniel, Juan Pablo y Garrido.

Otros como Juanito del Val, tío de Capellán, Herrán, Arroyo I, que siempre defendió a la Federación Riojana, Santi, Berna, Gorostiza, Muntión e Iturza, Capellán, etc. No faltaron a la cita muchas personas que han formado y forman la pelota riojana como los expresidentes Antonio Díaz de Greñu o Morales de Setién. También estuvo invitada la hija de Javier Adarraga, Matilde Adarraga, junto al busto de su padre y que evocaba el día de la inauguración del recinto en 1964. «Mi padre seguía de cerca la construcción y en algunas cosas no estaba muy de acuerdo», recordaba entre sonrisas.

Primero, la foto

Una pasarela de chavales del Centro de Entrenamiento Titín III esperaba que se izara la bandera de La Rioja para ver la nueva imagen de Titín en el frontón. Acompañado por su madre, Flora, y por Pedro Sanz, presidente del Ejecutivo riojano, Titín no pudo por menos que sorprenderse ante el resultado de la imagen. Una traca de aplausos al coro de ¿Titín!, ¿Titín! y miles de fogonazos de los flashes inundaron la cancha. Se echaba la hora encima y todas las cámaras recogían el momento.

Había que darse prisa para presentar en sociedad la escultura de las manos de Titín. Ya salían a la cancha y empezaban a calentar los pelotaris del complemento. La gente se agolpó de tal modo en el vestíbulo que apenas dejaron sitio para los fotógrafos. Las manos en bronce sobre una peana de mármol de Markina afloraron bajo la bandera de La Rioja. Detrás, una gran foto de Titín, sudando la gota gorda y en la banca escucha los consejos de Javi Solozábal. La familia de Titín al completo se hizo una foto junto a las manos que quedarán para siempre en el frontón y, una vez que éstos se retiraron, fueron cantidad las personas que se retrataron junto a la escultura. Asiduos y menos conocidos quisieron compartir en el frontón un día muy especial con Titín el día de su reconocimiento. El caracolero correspondió a todos con la firma de un triunfo en la cancha en un día que enmarcará en su memoria.

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