La casa de la Cofradía de San Felices estará lista en febrero

C. VALDERRAMA

Una fachada de ladrillo caravista con los cristales de las ventanas y la urna del Santo revelan el aspecto casi finalizado de la nueva sede de la Cofradía de San Felices. Por dentro, continúan las obras para que el edificio esté concluido a finales de febrero, y poder, así, comenzar el acondicionamiento interno. Situada al lado de la actual sede, el nuevo espacio cuenta con dos alturas, donde se habilitarán la sala de juntas, el despacho del prior y un salón de actos. Pero lo más reseñable de la casa se encuentra bajo su suelo. El edificio, antigua casa del sacristán o del diezmo, cuenta con varios calados y una cripta del siglo XVI y XVII.

La Cofradía ha decidido mantener las cavidades y unirlas al patrimonio. Durante los trabajos, descubrieron que la cripta se encontraba en buenas condiciones y pudieron reconstruirla. Se ha reconstruido una bóveda de hormigón para mostrar su estado original. Una vez finalizados, los bajos se habilitarán para poder enseñar cómo se trabajaba en una bodega particular.

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