Los jarreros pasan la hoja a San Felices

Más de 200 romeros se dieron cita en la primera romería del año a los Riscos de Bilibio

CRISTINA VALDERRAMA
En la mesa de la Cofradía se dieron cita muchos romeros que compartieron almuerzo. / C. V./
En la mesa de la Cofradía se dieron cita muchos romeros que compartieron almuerzo. / C. V.

Hay tradiciones que comienzan de la manera más sencilla, pero debido a su popularidad, se convierten en citas reseñables en la historia de una ciudad. Así ocurre con la subida a los Riscos de Bilibio que se realiza el primer domingo del año desde hace más de cuarenta años. Hacia 1960 un grupo de amigos de Haro disfrutaba de la Nochevieja y con las primeras luces de la mañana buscaron un sitio donde reponer las fuerzas de la noche. Entre ellos decidieron subir a los Riscos de Bilibio con un bocadillo para almorzar y hacer una visita a San Felices. Lo que comenzó como una espontánea excursión de amigos, se fue repitiendo con los años y en cada edición siempre acudía más gente. Vista la buena acogida de la romería, la Cofradía de San Felices decidió en la decada de los 80 instaurar la subida como la primera romería del año a los Riscos para pasar la hoja al Santo.

Según cuentan, el Santo ermitaño observa a los jarreros desde la cima de los Riscos y apunta en el libro que sustenta en las manos todo lo bueno y lo malo que sucede en la comarca de Haro durante los doce meses. Con el comienzo del año nuevo, los jarreros suben para pasar la hoja del libro y así San Felices puede continuar anotando la historia que cada día marcan los jarreros. En el primer domingo del año, son cada vez más las personas que suben a 'pasar la hoja' y disfrutan de una bonita mañana de hermandad en las campas de Bilibio.

Ascensión a los Riscos

Este año, al coincidir el primer domingo del 2008 con la festividad de los Reyes Magos, algunos romeros habituales se quedaron en casa abriendo los regalos de sus Majestades, pero aún así, se dieron cita en los Riscos más de dos centenares de jarreros. A las 9.30 horas, la plaza de la Paz de Haro recibía a los miembros de la Cofradía de San Felices que se reunían para comenzar la ascensión a las campas en vehículos particulares. Los más aventurados ya habían empezado la marcha a pie para recorrer los cerca de siete kilómetros que separan el alto de la ciudad jarrera.

Una vez arriba, romeros y cofrades, encabezados por el prior de la Cofradía, Iván Rodero, subían a la ermita para celebrar una misa. Misa que contaba con un vino dulce donado cada año por José Manuel Serna, un jarrero que vive en Benidorm y que desde Levante recuerda a sus paisanos en la ya tradicional subida. Y una celebración también que contó con otro jarrero que decía misa por primera vez en el alto. El misionero Higinio Crespo, que se encuentra habitualmente en Brasil, compartió la mañana con los romeros y bromeó con ellos.

Visita al Santo

Finalizada la misa, los cerca de 200 romeros fueron subiendo uno a uno las empinadas escaleras que ascienden desde la ermita al alto donde se encuentra San Felices. Allí pasaron la hoja y contemplaron las vistas de toda la comarca que la despejada y soleada mañana invitaba a disfrutar. Para terminar la jornada, en la mesa de la Cofradía y en el resto de las campas, los jarreros compartían almuerzo. Porque lo que empezó como una subida para comer un bocadillo, ha derivado en una auténtica jornada gastronómica donde cada uno lleva una cazuela con su especialidad y comparten almuerzo, vino y postre que aumentan los lazos de hermandad y amistad entre las diferentes cuadrillas que se dan cita.

Con las fuerzas repuestas y las energías renovadas, los romeros comenzaron el regreso a Haro sabiendo que durante este año, San Felices cuenta con una hoja nueva en su abultado libro para poder reseñar todo aquello que suceda en la ciudad jarrera durante este próximo año.

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