30.000 abonados pasan una segunda noche sin luz en Barcelona

Partidos, instituciones y sindicatos exigen responsabilidades por las pérdidas multimillonarias en distintos sectores económicos

PACO SOTO
Un bar sin luz. / C. RÁNGEL-AFP/
Un bar sin luz. / C. RÁNGEL-AFP

El Gobierno, a través del Ministerio de Industria, solicitó ayer a la Comisión Nacional de la Energía (CNE) que habrá un expediente informativo para conocer las causas concretas del apagón que dejó sin luz a 350.000 vecinos de Barcelona y varias localidades vecinas, de los cuales 30.000 abonados haan pasado una segunda noche sin luz a pesar de que los trabajos de reparación ya estaban en marcha.

La segunda teniente de alcalde de Barcelona, Isabel Mayol, que ha insistido en que es «inaceptable e indigerible» que una ciudad como Barcelona permanezca sin luz casi dos días, ha expresado la «incomprensión» del Ayuntamiento de Barcelona ante el hecho de que las compañías eléctricas carezcan de un plan alternativo ante situaciones de urgencia. «Esto no puede volver a pasar, Barcelona no puede vivir lo que estamos viviendo estos días. No es presentable», exclamó Mayol, que anunció que una vez el Ayuntamiento pueda desactivar el plan de emergencia haría una valoración política y económica de esta crítica situación.

La Administración pretende que el órgano regulador profundice en su investigación y depure las posibles responsabilidades existentes, de modo que no se descarta llegar a imponer sanciones a las dos empresas implicadas: Fecsa-Endesa, como distribuidora de la electricidad en la zona, y Red Eléctrica (REE), como operador técnico del sistema.

Mientras, partidos políticos, instituciones y distintas asociaciones catalanas expresaron ayer su profundo malestar por este «incidente», como es calificado desde el Ejecutivo central. En primer lugar, instaron a las compañías a que indemnicen a las personas y colectivos profesionales que se han visto afectados por la avería, bajo la amenaza de acudir a los tribunales en caso contrario. El Ministerio recordó, a su vez, que los consumidores tienen derecho a una contraprestación económica, que podrían empezar a recibir en enero de 2008 y que en bastantes casos equivaldrá a un mes de su consumo medio anual, ya que el corte de suministro superó las 24 horas.

Por su parte, los consejeros de Interior y Economía y Finanzas de la Generalitat, Joan Saura y Antoni Castells, comparecerán en el Parlamento autonómico para informar sobre el apagón, mientras que el titular de Industria del Gobierno central, Joan Clos, hará lo mismo en el Congreso de los Diputados el próximo lunes. El más crítico con la reacción de las administraciones y su posible «falta de previsión» fue el PP, aunque también se oyeron reproches desde CiU, e incluso de ERC e IU-ICV, socios de los socialistas en el 'tripartito' catalán. Sin embargo, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, centró su enfado en las compañías eléctricas, a las que pedirá compensaciones «patrimoniales».

Inversiones

Por otra parte, el presidente de REE, Luis Atienza, reclamó una «reflexión» en profundidad para mejorar la configuración de la red eléctrica que suministra a las ciudades, con el fin de que sea «más robusta, redundante y capaz». En su opinión, el apagón del lunes no está relacionado con su «mayor o menor inversión» en Cataluña, ya que ésta «se ha triplicado en los últimos cuatro años».

Pero tanto el ministro Clos como la Asociación de Ingenieros Industriales de Cataluña estimaron que sí hay deficiencias en esa materia.

Aunque la situación mejoró de forma sustancial para la mayoría de los abonados que se quedaron, a primera hora de la tarde del martes unos 80.000 ciudadanos aún no tenían luz en sus casas o lugares de trabajo. A su vez, desde Fecsa-Endesa anunciaron que unos 30.000 barceloneses permanecerían una segunda noche sin suministro eléctrico, lo que provocó la indignación del alcalde Hereu, quien calificó de «inaceptable» la situación.

Los técnicos y trabajadores de Fecsa-Endesa trabajaron a contrarreloj para restablecer la normalidad en las zonas más afectadas por la avería e instalaron decenas de grupos electrógenos para paliar la falta de luz en «puntos sensibles», según la compañía.

Además, un 20% de los semáforos de la ciudad siguieron averiados y la Guardia Urbana tuvo que realizar desvíos esporádicos para evitar el caos circulatorio.

Algunos centros sanitarios, como la lujosa clínica Puigvert, tuvieron que suspender las intervenciones quirúrgicas al carecer de energía, y otros, como los hospitales Sant Pau y Clínic, utilizaron grupos electrógenos por segundo día consecutivo para atender a los pacientes.

A su vez, el secretario general de la Confederación de Comercio de Cataluña (CCC), Miguel Ángel Fraile, pidió a las autoridades que realicen «un rápido peritaje» de los daños ocasionados por la avería. Según él, unos 4.000 establecimientos seguían sin luz este martes, frente a los 30.000 que se vieron afectados el lunes.