Diez mil millones  de razones

Diez mil millones de razones

  • La inversión de las firmas españolas asentadas en el emirato es muy inferior al capital financiero catarí invertido en España

En 2008, el país lanzó la Qatar National Vision 2030. La idea era crear una economía basada en el conocimiento y dejar de depender del petróleo y el gas (aún son el 60% de su riqueza). En España muchas empresas supieron captar esa 'Vision' y hoy los lazos empresariales son enormes. ¿De cuánto estamos hablando? «Pertenece a la esfera privada de las empresas», esquiva lacónico el presidente del Spanish Business Council Qatar, José Vicente.

Esas cifras se sitúan entre 7.000 y 10.000 millones de euros según los cálculos de diversos consultores financieros. La estrategia catarí va más allá de comprar la tecnología occidental para construir el país de ciencia-ficción que asoma a las aguas del Golfo. Para trabajar en el emirato exigen a las empresas firmar una 'join venture', una sociedad conjunta en la que el país árabe se reserva siempre la mayoría accionarial. Una estrategia que les ha abierto las puertas a entrar en los accionariados de algunas de las principales firmas españolas. A través de su fondo soberano (Qatar Investment Authority), ya es el primer accionista privado de Iberdrola (8%, 4.000 millones de euros), de la propietaria de Iberia, IAG (20,1%, 2.864 millones en acciones), de la inmobiliaria Colonial (13,1%, 375 millones)... Las cifras se multiplican si se añaden operaciones como la de su exprimer ministro, el jeque Hamad Bin Jassim Bin Jaber Al Thani, que compró el 10% de la autocartera de El Corte Inglés por valor de 10.000 millones.

La red tentacular de inversiones alcanza algo tan sensible como el deporte. El Barcelona ha recibido 171 millones de euros desde que en 2010 firmó patrocinios con Qatar Fundation y Qatar Airways. Y el país compró el Mundial de Fútbol 2022 con cifras incontestables: 50.000 millones de euros en infraestructuras, de las que empresas españolas (Ferrovial, Acciona, Sacyr, Navantia, Fenwick-Iribarren...) han logrado grandes tajadas.

Por contra, «el valor del comercio bilateral está disminuyendo en los últimos años», admite el agregado comercial de la Oficina Económica y Comercial de España en Doha, Miguel Ángel Fajardo. En 2016 las compras y ventas entre ambos países se redujeron un 17% y apenas alcanzaron los 854 millones de euros. Y es bastante desfavorable para España, que usó el 87% de sus compras en traer combustibles, mientras les vendíamos aparatos mecánicos (14%), mobiliario y ropa (12% cada uno). Apenas ocupamos el sexto lugar entre los socios europeos de Catar.

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