Veinte bodegas de la Asociación de Bodegas Familiares de Rioja (Provir) presentan hoy, a partir de las 19 horas en el Riojafórum, los vinos de la última añada. La fiesta, que cumple ya su decimosexta edición, acerca al aficionado y al consumidor el trabajo y dedicación de los bodegueros en una oportunidad única para conocer cómo son, y serán, los vinos de la última cosecha de Rioja: «Son años difíciles para todos, pero con mucho esfuerzo hemos logrado reunir veinte bodegas para una presentación a la que tenemos un gran cariño y que nos gustaría que la gente valorase en la misma medida», señaló María Díaz Navarro, coordinadora de las bodegas familiares de Rioja.
En este sentido, Provir, a pesar de los malos tiempos, sigue aumentando su nómina de asociados y así se ha reflejado en el proceso de acreditación para la Interprofesional, en el que ha mejorado su representatividad: «La bodega familiar está calando en La Rioja y eso nos anima a seguir trabajando y defendiendo este modelo, que es el que realmente está apegado al territorio y a sus gentes», insistió Díez Navarro.
Las veinte bodegas, además del resultado de la última cosecha, ofrecerán también los principales vinos de sus casas, con lo que la cita con las empresas familiares es también una gran ocasión para comprobar cómo trabajan este tipo de bodegas de origen y arraigo distribuidas por toda la geografía de la denominación de origen. El precio de la degustación es de cinco euros (copa incluida).
Aurora Pérez (Bodegas Gerardo Viteri, Lanciego) y Blanca Baños (Heredad Baños Bezares, Briñas) fueron las 'madrinas' de la presentación de una añada que calificaron de «excepcional en muchos casos, que, aunque marcada por la sequía, nos ha dado unos vinos de gran calidad en términos generales y con buenas perspectivas de envejecimiento». Aurora Viteri agregó que «tuvimos que hacer una vendimia muy selectiva, con adelanto en algunas parcelas por la desigual maduración, pero obtuvimos vinos excepcionales en las zonas frescas y en aquellas fincas con disponibilidad de agua».
Por su parte, Blanca Baños Bezares recordó que la del 2012 fue una de las añadas «más cortas de los últimos 20 años» y que las dos últimas cosechas han venido marcadas por dos inviernos muy secos. Sin embargo, «el buen estado vegetativo y sanitario» ha permitido concluirlas con «muy buenos vinos».



