Aunque quedan dolores, como el de Ana, la madre de la joven que falleció en el suceso e incluso un proceso judicial admitido recientemente para valorar los sucesos de hace más de dos años, Ricardo, el propietario de la firma, ha logrado la reconstrucción de la fábrica de Patatas Lahera.
En una larga labor se eliminaron casi todos los restos de los edificios incendiados, aunque al fondo todavía se aprecian algunas planchas de la fachada por donde intentaron acceder los bomberos para sofocar el incendio.
A Ricardo Lahera se le queda afectada la voz al recordar, pero sabe que debe seguir adelante, cumplir con los hijos y con los clientes. Y, sobre todo, con él mismo. «La fábrica estará operativa dentro de poco. Nos ha costado bastante más de lo previsto, pero lo vamos a lograr».
Los pabellones «están listos y buena parte de la plantilla que teníamos en el 2010, que quedaron amparados por un expediente temporal de regulación de empleo, ya se han reincorporado al trabajo, como habíamos prometido».
La ayuda de otros empresarios, la colaboración de los pocos trabajadores que se quedaron inicialmente en dependencias un poco precarias y una gran voluntad para remontar la situación por parte de todos, han logrado que esa firma riojana no pierda mercado y piense en el futuro.
Esta empresa sufrió un aparatoso incendio el 15 de septiembre del 2010, a consecuencia del cual falleció una trabajadora, Mercé, que había quedado encerrada en los servicios instalados en un altillo del pabellón. Su rescate se hizo imposible en aquel dramático suceso.
En la parte material, aunque toda la maquinaria resultó destruida, el empresario logró acuerdos para seguir fabricando en otro lugar con una plantilla muy reducida, ya que los trabajadores quedaron amparados por el citado ERE.
Ricardo Lahera quedó muy afectado por el fallecimiento de la empleada y no tenía intenciones de volver a reflotar la empresa. Fueron sus hijos quienes le arroparon desde un primer momento y le animaron a reconstruir la fábrica de patatas fritas que, además, tenía consolidado un prestigio de marca y un amplio mercado.
Prácticamente toda la instalación, tanto de la fábrica de patatas fritas como de almacén, ha sido demolida y en su lugar ya hay nuevos pabellones desde los que se comenzará a trabajar en breve. Unas instalaciones que se ubican a la salida de la zona industrial este de Nájera, en el término municipal de Alesón.