Hay motivos para la esperanza. Para pensar que la Sociedad Deportiva Logroñés ha encontrado el camino correcto para confirmar su plaza en Segunda División B la próxima temporada. Los blanquirrojos han sumado siete de los últimos nueve puntos posibles, igualando así su mejor racha de la primera vuelta, y ofrecen buenas sensaciones en la búsqueda de su meta.
En líneas generales, el arranque de la segunda parte del campeonato de los logroñeses está resultando más que convincente. De los seis partidos disputados, tres han acabado con triunfo riojano; uno, en empate; y dos, con derrota blanquirroja. Diez puntos de 18 posibles. Buenos guarismos para un equipo que pelea por no descender.
Pero más allá de los resultados, los de Agustín Abadía se están mostrando como un equipo sólido. A excepción hecha del partido del Amorebieta, la Sociedad no ha encajado más de un gol en ningún compromiso y en tres de ellos han finalizado imbatidos.
A estos buenos números está contribuyendo notablemente la recuperación de hombres importantes para el conjunto riojano. Jugadores como Yécora, que por lesión apenas participó en la primera vuelta, o Esaúl, muy apagado en la parte inicial del campeonato, están ganando peso y protagonismo dentro del once inicial de Abadía.
La ausencia de lesiones, por otra parte, está permitiendo al técnico de los logroñeses mantener un bloque más o menos fijo sobre el terreno de juego y los cambios en el once titular son cada vez más esporádicos.
Y, por último, otra de las razones que pueden explicar el buen momento que está viviendo la SDL reside en el cambio de estilo de juego. Abadía ha vuelto a formar con tres jugadores en el centro del campo con el objetivo de contar con más posesión de balón. Además, la defensa ya no juega tan adelantada por lo que las ocasiones en contra son cada vez menos frecuentes. La retaguardia vive más tranquila y eso repercute en el resto del equipo.
El objetivo ahora debe ser que, al contrario de lo que sucedió en la primera vuelta, las buenas sensaciones se puedan prolongar en el tiempo. Que no sea algo esporádico y que el rendimiento actual se mantenga lo máximo posible. Quince puntos les restan a los blanquirrojos para llegar a los 45 que, en teoría, dan la salvación. De momento, parece que la línea es la correcta.