Las cafeterías de los hospitales no son ajenas al descenso de ventas que está sufriendo el sector de la hostelería debido a la crisis económica. Muchas de ellas se están viendo obligadas a modificar sus horarios de apertura de atención al público, como así ha ocurrido con la cafetería de la Fundación Hospital de Calahorra, que desde hace unas semanas ha dejado de funcionar por la tarde ya que en esta franja horaria la presencia de usuarios era casi testimonial.
«La actividad ha bajado mucho últimamente, entre un 10% y un 15%», explica Alfredo Vázquez, responsable de la empresa Mediterránea de Catering, adjudicataria de la gestión del servicio. Sobre todo, «desde primera hora de la tarde las ventas eran mínimas y mantenerla abierta hasta las once de la noche no resultaba nada rentable», añade. «A nosotros nos interesa vender lo máximo posible, pero no podemos estar abiertos toda una tarde para atender solamente a dos o tres personas», insiste.
Ante esta situación, la empresa planteó a la dirección del hospital la posibilidad de cerrar por la tarde, justificando con documentación el descenso de ventas, y el centro «lo consideró razonable», señala Alfredo Vázquez, quien asegura que este tipo de medidas se están siguiendo «en muchos hospitales del país, tanto en centros pequeños como el de Calahorra, como en los que son más grandes».
Más expendedoras
Por ello, a partir de ahora, la cafetería del hospital calagurritano cierra sus puertas a las 16.30 horas hasta el día siguiente. De todos modos, «hemos querido ofrecer otras alternativas a los usuarios para que no se quedasen sin servicio durante el tiempo que la cafetería no está abierta al público», apunta el responsable de Mediterránea de Catering.
En concreto, la empresa ha ampliado la oferta de máquinas expendedoras que se distribuyen por el hospital. En este sentido, a los puntos de venta fijos de snacks y bebidas, se ha sumado una nueva máquina de comida caliente.
Por otra parte, la caída de las ventas en el servicio de cafetería del centro sanitario ha llevado a la empresa a tener que prescindir de personal. «Evidentemente, nos hemos visto obligados a hacer un ajuste de la plantilla», lamenta Alfredo Vázquez.
No obstante, «en la medida que se pueda, intentaremos acoplar a esas personas en otros centros con los que también estamos trabajando. De hecho, así se le propuso a una persona que trabajaba con nosotros en el Hospital de Calahorra y a la que se ofreció la posibilidad de cubrir otro puesto en Zaragoza», precisa.