El sistema, que sustituye al clásico formato que sólo incluía el sello del facultativo, es efectivo desde ayer para médicos, dentistas y podólogos
La Rioja incorpora el nuevo modelo de receta médica privada más garantista
La cuartilla en blanco que garabateaba el médico en su consulta privada después de atender a un paciente y que, como mucho, incluía un sello de caucho acreditando su condición, ha pasado a la historia. Desde ayer -aunque se ha acordado un periodo de transición- el viejo modelo queda sustituido por uno estandarizado más similar a la receta convencional con medidas de seguridad cuyo objetivo es garantizar su autenticidad y trazabilidad a través de un código de verificación electrónica (CVE).
La medida implica a todos los colectivos legalmente facultados para la prescripción de fármacos. Así médicos, dentistas y podólogos deben solicitar los nuevos talonarios a través de su colegio profesional, para lo cual deberán cumplimentar un formulario acreditativo. A fecha de hoy, ya se han distribuido previa petición oficial 15.000 recetas actualizadas, que empezarán a generalizarse en esta misma semana y no supondrán alteración alguna para los usuarios. «Al contrario, supone mayores garantías tanto para el paciente como para el profesional y aporte una seguridad extra en el control de lo que se prescribe», apunta la presidenta del Colegio Oficial de Médicos, Inmaculada Martínez, recordando que la medida deviene de un Real Decreto de obligada aplicación a partir de ahora en todo el territorio y está al margen de los cambios introducidos por el copago farmacéutico, ya que las recetas privadas se pagan íntegramente al margen de la renta del paciente dado que quedan fuera del sistema de la Seguridad Social.
Su homólogo en el Colegio de Farmacéuticos de La Rioja, José Javier Vázquez, explica que la anterior legislación acumulaba casi 25 años y presentaba no pocas lagunas que provocaban ocasionalmente un «cierto descontrol» que ahora pretenden atajarse. Para ello, el nuevo formato se presenta en dos partes diferenciadas: la receta en sí, donde constan tanto los datos oficiales del presciptor como del paciente y la hoja de información, en la que deben especificarse las unidades recetadas -una solo, en la gran mayoría de los casos- y las instrucciones de uso. La validez será de diez días, y una de las partes quedará bajo custodia del boticario por un periodo de tres meses como garantía añadida. «El objetivo es simplificar la tarea tanto de médicos como de farmacéuticos, pero sobre todo reforzar la seguridad de los pacientes riojanos», agrega Martínez.