Pese a la insistente presencia y amenaza de la lluvia en los últimos días, los alfareños se lanzaron en la tardenoche de ayer a sus calles, plazas y descampados para cumplir y revivir una de sus tradiciones más ancestrales: las hogueras por San Antón.
Los montones de arena y la madera apilada y preparada -a pesar de mojada- esperaban desde los días previos a la tardenoche de ayer para prenderse a lo largo de todo el casco urbano.
Al menos cerca de un centenar de hogueras iluminaron y calentaron la noche de ayer y aportaron las brasas con las que, como manda la tradición y el apetito, cuadrillas de amigos, familias y vecinos prepararon los asados con los que compartieron la cena.
Desde hace tiempo, los alfareños y la parroquia optaron por trasladar las celebraciones por San Antón al sábado más próximo a su festividad, de cara a favorecer que cofrades y vecinos pudieran asistir sin tener que estar pendientes de las obligaciones laborales. Por ello, y aunque la fiesta fue este jueves, el encendido de las hogueras tuvo lugar ayer, con la tranquilidad para muchos de que el despertador no señala la hora de levantarse esta mañana tras festejar.
Durante las últimas dos semanas, el Ayuntamiento había llamado a los alfareños a inscribir sus hogueras en los Almacenes Municipales, tanto para que la Brigada les suministrara arena para no perjudicar las vías como para que la Policía Local verificara si la ubicación de cada fuego era correcta y que Protección Civil se hiciera un mapa con todas las previstas.
En total, el Ayuntamiento recibió 51 peticiones para hacer hogueras en el casco urbano y 31 en las campas que lo rodean, sobre todo en las del camino a la Huerta de los Hermanos.
«Nos gustaría que en los próximos años, los vecinos intenten hacer una hoguera por cada calle en lugar de varias para así recuperar el espíritu de reunir a cuadrillas y vecinos alrededor de la convivencia del fuego», invitó la alcaldesa Yolanda Preciado.
Pasada la media tarde, la primera en encenderse fue la gran hoguera municipal en la placeta San Francisco, a la que asistieron cientos de vecinos para disfrutar de su tamaño, calor y de la degustación solidaria a favor de Cáritas Parroquial.