Las miradas siguen posándose sobre la cubierta de la Colegiata de San Miguel, en Alfaro, que acoge la mayor colonia urbana del mundo de cigüeña blanca en un mismo edificio. Después de la queja lanzada hace un par de semanas por el colectivo Ecologistas de La Rioja ante las últimas labores de limpieza, retirada de nidos peligrosos y su reubicación en las zonas acondicionadas e indicadas para recibirlos, el Grupo Parlamentario Socialista de La Rioja ha presentado una proposición no de ley. En ella solicita al Gobierno riojano que declare como elemento natural protegido esta colonia y la dote de una figura legal que garantice su conservación.
El objetivo de esta propuesta presentada en el Parlamento de La Rioja es «hacer compatible la conservación de la colonia de aves con el correcto mantenimiento del monumento nacional» declarado en 1976.
«Es importante para la ciudad de Alfaro conseguir compaginar el correcto mantenimiento del edificio con la singularidad de la colonia que se aloja en sus techumbres, ya que se trata del mayor reclamo turístico de Alfaro y un elemento que ha posibilitado el conocimiento de la ciudad en todo el mundo», expone el PSOE a través de una nota de prensa recordando su petición de declarar la Colegiata 'monumento natural'.
Este dilema lo han expresado y puesto sobre la mesa de forma continuada la parroquia, la Asociación Amigos de San Miguel -como quedó patente en su última reunión- y el propio Ayuntamiento.
Por ello, la última actuación, con los permisos oportunos de la Dirección General de Medio Natural del Gobierno de La Rioja, ha permitido retirar los nidos que afectaban a la estructura del templo y los que resultaban peligrosos por estar ubicados en cornisas, salientes, etc. La minuciosa y dedicada labor realizada por la empresa contratada por las parroquias, supervisada por un agente forestal del Ejecutivo regional, retiró esos inadecuados nidos y los trasladó a las parrillas acondicionadas en la primera fase de la restauración de la Colegiata en aquellos lugares en los que su enorme peso y suciedad no afectaran de forma tan grave a la estructura del templo.
Así, a diferencia de los 37 que antes estaban vacíos, la totalidad de los 74 soportes metálicos están ocupados ahora por nidos a la espera de que lleguen sus propietarios. Los alfareños confían en que, al regresar ahora de su migración invernal, las caprichosas cigüeñas se asienten en los lugares que les corresponden.