'Logroñofotoarte', la primera feria de arte y fotografía, se inauguró ayer en la plaza de Abastos de Logroño con un vino de homenaje de los promotores a las personas que llevan sus puestos de venta desde hace años. Cultura, arte y fotografía se unieron ayer con las caras más vistas de la plaza, las auténticas protagonistas de una gastronomía de la proximidad.
La iniciativa había surgido de los propios exalumnos de la Casa de la Imagen. Querían captar uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad con sus personajes para rendir tributo a todo lo que más nos une a los riojanos en torno a la gastronomía.
La plaza de Abastos de Logroño siguió ayer su ritmo normal, algo más acelerado con motivo de las fiestas navideñas. En los puestos seguían las caras más habituales de siempre, las personas que hacen clientes fijos con sus productos. Y en los expositores, las tradiciones seguían mandando. Escarolas y el inevitable cardo que tanto se aprecia por la zona y las fechas; berza de asa de cántaro y todo lo más atractivo de la huerta.
La inauguración fue sencilla. Con un vino y un poco de embutido, con los protagonistas y organizadores y con la presencia de Pilar Montes, concejala de Cultura y Comercio.
Nada entorpeció el desarrollo cotidiano de las actividades. Pero en las entradas y lugares estratégicos aparecían todos los personajes que regentan los puestos de venta en tiras de fotografías espléndidas de un metro de ancho.
Bromas y risas y cuentos e historias sin fin. Rocandio no se atrevía ni a molestar al personal y casi ni a colocarse en el foco. «La verdad es que la historia ha tenido su gracia. La idearon los exalumnos. Pero después ha sido una tarea laboriosa. Organizarlo todo, preguntar si querían posar y elegir un poco la idea que se iba a desarrollar...»
El lugar necesitaba también pocas explicaciones pero es un guiño más hacia un espacio que exige una revitalización por toda la carga simbólica y social. «En La Rioja hay una cultura gastronómica que se nota en la calle, en las conversaciones, en la vida social... Es, dijo, Rocandio, un componente de la cultura. Y siendo así, todos o muchos venimos aquí a la plaza a hacer la compra de lo que más nos gusta, con lo que más disfrutamos y compartimos con los amigos».
Cultura de La Rioja, del vino y la gastronomía, del arte y la fotografía de los propios personajes que nos encontramos todos los días a la vuelta de la esquina.