Olaizola II e Ibai Zabala sacaron el primer punto del Parejas a costa de Titín y Merino II en el ambientado Astelena. No hubo regalo de Navidad para la pareja riojana. Sabían que iba a ser muy difícil y así fue. Y la derrota estuvo justificada en dos puntos. El primero y más importante, porque Olaizola II está en un momento dulce. Él solito se encargó de ganar el partido. Que disculpe su compañero, pero fue Aimar el encargado de desarbolar a la pareja riojana. Sacó, restó, remató y estuvo en todas partes en defensa.
Y si Olaizola II jugó como los ángeles fue por más motivos aún. El primero porque es conocedor de las limitaciones de su par. Sabe que va a tener que mojarse en todos los partidos y que si no lo hace, adiós. Ayer se mojó. Remó, se implicó y todo lo que tocó le puso código de barras. Le jugó a Titín a los pies y apretó al caracolero contra la pared en la cortada. Cuando no lo tuvo claro, soltó estopa a la zaga. O bien para rebasar por alto o para arrimar a la pared. Vamos, lo hizo todo perfecto.
En cuanto a Ibai Zabala, salió indemne del primer partido. ¿Cuánto va a durar? Simple. Lo que dure Olaizola II. El cuento no ha hecho más que empezar. Hablamos en abril. El zaguero vizcaíno no va a tener, de aquí en adelante, contrarios más creativos. Del resto sólo puede esperar zambombazo a la zaga. ¿Cuánto aguantará?
El otro motivo fue Titín se equivocó en jugarle a Olaizola II de manera insistente. Dibujó tres ganchos perfectos, eso sí, aunque escaso rendimiento ante un rival que toca el cielo. Merino II fue más que Ibai Zabala. Pegó, tapó, cubrió y se permitió ganar un gancho perfecto. Se hizo daño en el coxis en una culada. Nada grave. De aquí en adelante todo dependerá de la inspiración de Olaizola II, porque nadie sabe lo que durará Ibai Zabala.