El vino suena. Los sonidos se maceran en las cajas de las emociones y de los sentimientos. Pablo Sainz Villegas, el joven guitarrista riojano más universal, fue 'encepado' ayer como nuevo miembro de la Cofradía del Vino de Rioja. Una ceremonia con guitarra española de por medio y todos los paralelismos de la historia.
Música y vino, vino y música han caminado juntos de la mano siempre. Son indisociables. El guitarrista riojano lleva tantos años por el mundo que ha perdido hasta su acento español y, por supuesto, riojano. Lo que no ha perdido porque presume de ello y lo pasea, y no porque lo prediquen en casa otros, es su referente, su origen, la tierra y los valores de su gente.
Cuando el vino suena... «lleva cultura y armoniza con la música para levantar el espíritu». Palabra de músico y con razones de peso. Pablo lo recordaba ayer ante algo más de medio centenar de personas, que asistieron al nombramiento como miembro de honor de la Cofradía del Vino de Rioja.
Los paralelismos del vino y la música coincidían ayer con el personaje. «Lo que sucede, dijo, es que el vino forma parte de mi carrera musical. Lo hago siempre. Cuando me presento digo que vengo de una tierra que se llama La Rioja y que tiene un gran vino...»
Historias de milenios que hoy suenan a música con una guitarra española de por medio y un riojano que pasea sus emociones por el mundo.
La Cofradía del Vino de Rioja ha sumado un nuevo miembro en la lista de notables que se comprometen a beber, defender y difundir el vino y a sus gentes.
El acuerdo fue adoptado a primeros de mes. La primera visita del personaje a su tierra tenía tintes de familiaridad. Sucedió ayer en Logroño. Con guitarras y música, familia, amigos y un vino para terminar la pequeña fiesta de homenaje al joven músico. Él sabe y lo dice, que vino y músicas salen de la misma caja de las emociones, de las sensaciones de los que labran la tierra, cuidan las viñas y arrancan lo mejor de cada uno y lo presentan.