Hoy es un día muy especial para Untoria y para la afición pelotazale en La Rioja. De días como el de hoy sólo la memoria o una buena base de datos se encargan de aflorar en el futuro, cuando a las cosas se le dan otra dimensión y cualquier pequeño detalle es bonito conservarlo en la retina.
Y es tan especial la situación que, llegados a este punto, lo de si es una chapela de Primera o de Promoción la que está en juego queda en un segundo plano. Álvaro Untoria debe saborear cada minuto de un ocho de diciembre que debe ser inolvidable, como cuando alguien evoca qué hacía y dónde estaba en fechas señaladas. Todo suma. Para empezar un sueño reparador. La palabra amable de los padres, abuelos, amigos, la novia, la temperatura del agua de la ducha o el paseo a comprar el pan o sacar al perro. Naturalidad, normalidad y cariño. Los deberes ya están hechos y Untoria sólo tiene que plasmarlos en su examen. Ya le llegará el febrero a este estudiante de Magisterio y entonces se quejará del 'mal de codos'. Hoy ya no hay excusas.
Haga lo que haga, la experiencia hasta llegar aquí ha sido un éxito rotundo y es una oportunidad única para redondear un año que ha sido óptimo para la pelota riojana y que no va a variar su catalogación por lo que esta tarde ocurra en el Labrit.
Untoria es el último eslabón de una saga de zagueros todoterreno capaces de exhibir presencia en todas las disciplinas. Acabó con Iza en la primera ronda (Vitoria, 22-13). La lesión de Tainta le sirvió los cuartos en bandeja. Ahí dejó helado a Lemuno (Bilbao, 22-21); anuló a Gorka (Ezcaray, 22-18) y los 15 tantos que necesitaba para plantarse en las semifinales se los ganó a Jaunarena (Leiza, 22-15). La semifinal fue un canto a la capacidad de sufrimiento y de superación de un pelotari generoso, incapaz de guardarse nada. Desbordado en Nájera por la pasión y la presión, dio una vuelta más a su inacabable manivela de carácter para superar a Rico por 22-19 después de ir abajo 10-2.
Hoy es el día de la gran final. Se encontrará con Jaunarena. Otra vez. No es casualidad que el de Leiza haya ganado el título de Parejas (con Cecilio) y que también ostente el título individual. Ahora opta a este poco usual 'hat trick', pero con permiso del najerino.
La apuesta del riojano es decidida. «Lo voy a dar todo». Y dentro de ese 'todo' hay mucho más de lo que aparenta. Hay una motivación extraordinaria y una preparación física exquisita. Basa el najerino buena parte de su éxito en su poder. Aguanta lo que un monje tibetano y acaba por aburrir a su rival apoyado en un motor de muchos caballos de potencia. Hay que tener una constancia y un tesón especiales para acogotar al contrario y Untoria lo tiene.
Su pegada no es broma. Ha acomodado su disparo a medio frontis para adecuarse al cuatro y medio y le está dando buenos resultados. Si además de distancia pone dirección, obliga a los delanteros a jugar muy condicionados y eso les hace sufrir al jugar en posiciones incómodas. Enfrente va a tener a un superclase con dos manos especiales y con una derecha celestial. Todo está estudiado. Untoria sabe que en cada uno de sus pelotazos llevará el empuje de toda La Rioja.
El programa del Labrit (16.45 horas, Nitro 18.00 empezará con un complemento en el que Gorka y Larrinaga se enfrentarán a Tainta y Mendizábal II. El estelar apunta entretenimiento con Irujo y Pascual frente a Arretxe II y Albisu. La guinda, al final.