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El juez condena a Borja a 20 años de cárcel

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El juez condena a Borja a 20 años de cárcel

El acusado deberá indemnizar a su exsuegro con 12.000 euros y a su hija con 150.000 por los daños morales

05.12.12 - 00:24 -
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En una inusual vista pública, el presidente de la Audiencia Provincial de La Rioja leyó ayer el fallo judicial por el que condena a Borja Morillo a 20 años de cárcel por el asesinato de su exmujer María Vanesa Ávila Cienfuegos. Una sentencia que además atiende expresamente una de las peticiones efectuadas por la acusación particular -que representa al padre de la víctima- y por la que el ya condenado deberá abonar 12.000 euros en concepto de responsabilidad civil a su exsuegro. Por este mismo concepto, el fallo recoge que Borja, declarado solvente, indemnice a su hija en 150.000 euros por el daño moral y se haga cargo de las costas del juicio, incluidas las derivadas de las acusaciones particular, popular y abogacía del Estado.
Con la lectura del fallo condenatorio el magistrado acataba el veredicto vinculante emitido el pasado 21 de noviembre por los miembros del jurado popular, que declaraban a Borja Morillo culpable de asesinar con alevosía y con el agravante de parentesco a Vanesa Ávila. La joven agente del Cuerpo Nacional de Policía fue hallada muerta en la ribera del río, en la localidad alavesa de Baños de Ebro hace poco más de tres años, en concreto, el 15 de noviembre del 2009.
A lo largo de 94 folios, el juez desgrana los motivos por los que el tribunal del jurado alcanzó el veredicto de culpabilidad, pero antes hace un repaso de los hechos que, de acuerdo con el relato que plasma en una sentencia que todavía no es firme, se gestaron en el transcurso de una llamada telefónica iniciada a las 11.54 horas del 30 de octubre del 2009 y que se habría prolongado durante casi 26 minutos. En aquella conversación Vanesa «comunicó al acusado su firme e irrevocable decisión de solicitar la custodia compartida», de la que disfrutaba el padre, y como no estaba conforme con las intenciones de su expareja se trasladó al domicilio de Vanesa, en Lardero. Allí continuaron con la conversación y como no logró disuadirla «decidió darle muerte». «Para ello y de forma sorpresiva atacó a Vanesa de modo que ésta no pudo defenderse, llegando de esa forma a producirle la asfixia hasta que pereció», sostiene el fallo. Una muerte que, de acuerdo con la sentencia, encaja con el perfil de Borja que había sido militar y policía y que, por tanto, «podía conocer técnicas de lucha o llave que le podían permitir asfixiar a Vanesa sin dejar huellas en su cuerpo».
Después, con el fin de «dificultar» la investigación decidió deshacerse de su cuerpo ocultándolo primero en el trastero para trasladarlo en la tarde-noche a una zona del río Ebro no determinada.
¿Por qué llega el jurado a esta conclusión? Fundamentalmente por el testimonio de los más de 60 testigos que declararon a lo largo de las 8 jornadas de juicio. Por ejemplo, respecto al contenido de la conversación telefónica del día 30, la última prueba de vida de Vanesa Ávila, el jurado concluye que hablaron de la custodia de la menor por varios testimonios de compañeros de la víctima y del propio acusado y por un correo electrónico del 29 de octubre del 2009 entre la víctima y un amigo con el que días antes había estado en Cantabria. En el email, la joven insistía en que no pensaba moverse de Logroño y «desde luego no voy a renunciar una segunda vez a mi hija».
Confesión autoinculpatoria
Respecto a lo que ocurrió en el piso de Vanesa el 30 de octubre, el tribunal sustenta su convencimiento sobre todo en la declaración de cuatro policías nacionales, ante los que, según expusieron, Borja habría «manifestado espontáneamente» -primero en presencia de uno de ellos y después del resto- que había matado a Vanesa, eso sí, accidentalmente, en el transcurso de una discusión.
Precisamente a esta manifestación espontánea supuestamente efectuada por Borja Morillo en las dependencias de la Jefatura Superior de Policía el 7 de noviembre del 2009, ocho días antes de que fuera hallado el cadáver de Vanesa, el magistrado dedica un amplio apartado en su sentencia. Al final concluye que la relevancia de la declaración autoinculpatoria -que no ratificó en presencia de su abogado ni en ningún otro momento del proceso- radica en que Borja reveló datos que fueron ratificados después. Antes de concluir, el magistrado presidente insiste en que el jurado popular «ha satisfecho adecuadamente la exigencia constitucional relativa a la presunción de inocencia».
Finalmente, el juez considera indiscutible la concurrencia de las agravantes de alevosía y de parentesco, aunque la pareja, según consta en la sentencia judicial, se separó en junio del 2008.
El magistrado descarta privar a Borja de la patria potestad como pena principal al no estar prevista en relación con el delito de asesinato. Con la sentencia en la mano, ahora tendrán que ser los juzgados de Granada los que se pronuncien sobre la custodia de la hija de Borja y Vanesa que habría solicitado el padre de la fallecida. Una cuestión que se dirimirá en esa ciudad andaluza donde reside la actual mujer del acusado con la hija de ambos, de poco más de un mes de vida.
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