Ha habido tan poco trabajo para las personas que se desplazaron a la vendimia que las atenciones que se les han tenido que dispensar han aumentado. Desde Cáritas recordaban ayer que si en otras ocasiones en un par de días ya solucionaban los casos, este año ha habido temporeros a los que se les ha seguido la pista hasta trece días. Y, en la Cocina Económica, donde han dado casi 6.000 raciones los días de campaña del 24 de septiembre al 7 de octubre, no han tenido en cuenta quién tenía tickets y quiénes no. Han hecho dos turnos de comedor (a 118 plazas por turno) y ha llegado para todos. Hasta 724 personas pasaron esos días por el comedor social sin el habitual 'vale'. Ésta ha sido una de las principales novedades de la campaña de este año, que ponen en marcha Ayuntamiento e instituciones implicadas en la Mesa de la Pobreza.
La campaña de temporeros se llevó a cabo entre el 3 de septiembre y el 21 de octubre, cuando acabó la vendimia en todos los pueblos de La Rioja, si bien el alojamiento de emergencia funcionó en el polideportivo Espartero la última semana de septiembre y la primera de octubre y cada una de las noches se ocuparon todas sus plazas, las 120 que ofrecía. Más de mil personas diferentes, concretó la concejal del área, Paloma Corres. Además, en el centro municipal de acogida, otro de los recursos puestos a disposición de esta campaña, se atendió a 1.163 personas y se dieron 3.445 vales de manutención.
Estos medios se complementaron con la información prestada desde la sede de ATIM y por el trabajo de calle desarrollado desde el Proyecto Alasca.
El temporero que viene ahora no es como el de antes. Llegan muchos de origen extranjero, pero ya no se encuentran sin documentación, sino que poseen permiso de trabajo porque han estado antes en otros empleos, sobre todo en la construcción. Por nacionalidades, los atendidos procedían de Marruecos, Malí, Senegal, pero también de España, con 199, 174, 153 y 124 personas, respectivamente. Por grupos de edad, el 18,59 por ciento tenían entre 30 y 34 años (190); el 21,42 por ciento, entre 35 y 39 años (219) y el 20,16 por ciento, entre 40 y 44 años (206).
En cualquier caso, el trabajo escaseó por dos causas principales: porque se ha mecanizado buena parte de la vendimia y porque quien aún vendimia de forma manual ha llamado a parientes y conocidos. «A quienes fueron a pedir alojamiento con contrato se les denegó», dijo la concejal, porque la obligación es de su empleador.