Nacho Torres es un veterano de los banquillos y del Villegas. Suma diez temporadas consecutivas en el conjunto logroñés y ya es un habitual del mundillo futbolístico. Lo curioso es que es joven. Insultantemente joven. Le quedan unos meses para cumplir los 26 años y se ha convertido en entrenador con menos edad de la categoría. Una anécdota, nada más.
Pero a la curiosidad se suma que su equipo recién ascendido, tras endosarle siete goles al Pradejón, se ha convertido en el primer líder de la categoría. Algo que en el Villegas no se había vivido hasta ahora y que se ha recibido con la alegría propia de las casas humildes: se ha festejado, pero sin dejar de pensar que la alegría tiende a escaparse pronto.
«La idea es disfrutar de este momento, pero sin volvernos locos», explica Torres. «Te ves el primero en la clasificación de Diario LA RIOJA o en la de TVR y te entran ganas de reír porque se trata de algo a lo que no estás acostumbrado», añade.
El técnico cogió las riendas del equipo del 'tigre' hace tres campañas, cuando el conjunto descendió a Regional Preferente. «Pasamos un año de transición, el curso del ascenso y éste. El equipo ha vivido un cambio generacional y han llegado algunos retoques, pero nos mantenemos casi como en Regional», asegura.
Ése es uno de los privilegios de los equipos modestos. Poder trabajar con tranquilidad. «Aquí, en el Villegas, presión poca», sonríe. «Nuestro objetivo va a ser la permanencia y no queremos soñar con nada más, porque es la competición la que te va poniendo en tu lugar», indica cauto.
Pese a su juventud y su vocación temprana («siempre he querido ser entrenador», se sincera), no ha encontrado problemas para dirigir a futbolistas que, en muchas ocasiones, le superan en edad. «Siempre me han hecho sentir muy cómodo. No he tenido problemas jamás y los futbolistas me han hecho el trabajo muy fácil. Creo que ayuda estar en un club de las características del Villegas», dice Torres.
Ahora, con los pies bien clavados en el suelo, el joven preparador ya solo piensa en el Calahorra, su próximo rival. Teme que la realidad de la Tercera ponga al Villegas en su lugar de recién ascendido. Pero, de momento, la alegría ha llegado al barrio: el Villegas, primer líder de la campaña.