UPR-Riojanos denunció ayer que la Agencia de Desarrollo Económico (ADER), entidad publicada creada por el Gobierno de La Rioja para consolidar el tejido productivo riojano e impulsar la creación de empresas, «perdió en Bolsa 122.000 euros en el 2010». El presidente de la formación regionalista, Miguel González de Legarra, acusó en rueda de prensa al Ejecutivo regional de «jugar a las grandes finanzas con el dinero de los riojanos» y exigió, por ello, «explicaciones» al presidente Pedro Sanz.
Respaldado con el informe de la auditoría realizado sobre la Agencia en el 2010, que se presenta anualmente en el Parlamento regional, el máximo dirigente de los regionalistas explicó que la ADER, «que se ha convertido en un instrumento nepotista para contratar a familiares», poseía acciones de una empresa extranjera, France Telecom, por valor de 182.000 euros al cierre del 2009. Sin embargo, a lo largo del 2010 vendió las participaciones por 60.000 euros, es decir, que la operación se saldó con unas pérdidas para la Agencia de 122.000 euros.
Planteado así, González de Legarra pudo enfocar este tema como un escándalo (desviar el fin de los fondos públicos buscando rentabilidades de forma arriesgada en la renta variable) y como una zafiedad (perder dinero en la operación). Por eso, y asumiendo «todos los insultos que el Ejecutivo de La Rioja quiera dedicarnos, les pedimos que nos explique la verdad de todo esto».
El Gobierno de La Rioja dejó con las ganas al presidente de los regionalistas. «No vamos a responder a esas afirmaciones», se limitaron a señalar a media mañana desde el gabinete de comunicación de la Comunidad.
No obstante, y tal y como reclamó González de Legarra, existe 'una verdad de todo esto' que despeja la paradoja de cómo es posible que, efectivamente, una entidad pública dependiente del Gobierno de La Rioja, que siempre debe invertir en empresas de la comunidad, puede terminar en el accionariado de una compañía extranjera.
El origen
Y es que las acciones en France Telecom provenían de la participación que la ADER tomó en 1999 en Reterioja, la firma encargada de desplegar el cable por la comunidad. Posteriormente, Reterioja se unió a Retena, de la que surgió Tenaria, en la que entró posteriormente Auna y finalmente France Telecom. Es decir, que todos estos movimientos societarios y corporativos terminaron por llevar a la Agencia a participar en el capital de una empresa extranjera que cotiza en Bolsa.
La ADER podría haber decidido conservar su posición minoritaria en la multinacional de las comunicaciones. Sin embargo, sin acudir a ampliaciones de capital y con una representación en el accionariado tan exigua, finalmente habría optado por liquidar la participación. Una operación negativa, sin duda, ya que conllevó la pérdida del 70% del capital invertido.
Visto de esta manera, 'la verdad de todo esto' es que la ADER no compra acciones en la Bolsa, ni mucho menos se puede insinuar que especula. Lo que hace es entrar en el accionariado de empresas de la comunidad autónoma que, eso sí, luego pueden estar asociadas a compañías que sí cotizan en los mercados. Es lo que ocurre en la actualidad, por ejemplo, con Gas Rioja (encargada del despliegue del gas en la región), socia de Gas natural Fenosa. O de Ricari, que está aliada con Iberdrola, también presente en los parqués.
En definitiva, la burbuja bursátil que los regionalistas trataron ayer de hacer estallar sobre el Gobierno de La Rioja a través de la ADER terminó difuminándose como lo hace una pompa de jabón.