Hasta el próximo 15 de agosto la sala de exposiciones del Teatro Bretón de los Herreros de Haro acoge una muestra de fósiles pertenecientes a la colección personal de José Manuel Barbero. Afincado en Haro desde hace nueve años, y miembro de la Coral Polifónica, Barbero, de 52 años, comenzó su pasión por los fósiles de forma casi casual. «Fue hace veinticuatro años, cuando mi hijo me pidió que le acompañara a buscar fósiles, que es algo que a mí, entonces, no me interesaba, pero así empezó mi afición», explica.
El resultado actual es una colección de más de 200 clases diferentes de fósiles, de los cuales expone la mayoría en Haro, entre amonites, huesos, caracolas y maderas fósiles. Esta es la segunda ocasión en la que José Manuel Barbero exhibe su colección, la primera vez fue el año pasado en Leza (Álava), con una muestra mucho más reducida. Ahora, en Haro, la exposición «está siendo todo un éxito», afirma orgulloso Barbero, «con una media de 80 visitas cada día», que es mucho más de lo que acostumbra a recibir la sala en otras ocasiones. «Y el pasado domingo hubo más de cien personas, a pesar de la hora», advierte Barbero. Y es que los días festivos la sala sólo abre de 12 a 14 horas, «la hora del vermú», apostilla.
A todos los visitantes les llama la atención que muchos de estos restos fósiles hayan sido recogidos en las inmediaciones de Haro, sobre todo, en la Sierra del Toloño. «A la gente le sorprende pero, a la vez, recuerdan siempre que debajo del puente de Briñas, o bajo el puente del tren, antes se encontraban muchas caracolas. Esta experiencia de hablar con la gente ha sido maravillosa», confiesa Barbero.
No menos valiosas son seis piezas que se exhiben en la muestra, correspondientes a dientes de tiburón del Cretáceo, de hace 150 millones de años, por lo que se podrían considerar dinosaurios de Haro. «En Haro no se encuentran fósiles. Aunque seguramente los habrá, están sepultados. Hay que alejarse un poco, acudir a montes y otros lugares que sobresalgan, como San Felices, para poder encontrar fósiles», explica José Manuel Barbero.