El gerente del Instituto de la Vivienda de La Rioja (IRVI), Carlos Alonso, presidió ayer en Santo Domingo de la Calzada el sorteo de 20 viviendas de protección oficial, promovidas por la empresa 'Propal 90', del Grupo Inmobiliario Aransa, para las que sólo había registrados 9 demandantes.
Ninguno de ellos acudió al acto celebrado al mediodía en el salón municipal de plenos, donde, pese a haber más viviendas en juego que interesados en comprarlas, se hizo girar el tradicional 'bombo de la suerte'. Se buscaban números, no para elegir a los agraciados -alguien dirá que, en realidad, ya lo son todos aquellos que pueden comprarse un piso en estos tiempos-, sino para la prioridad en la elección: a las personas inscritas se les irá citando en el orden determinado por el sorteo para decidir con cuál de las viviendas se quedan. En caso de no acudir o de mostrar su rechazo expreso serían excluídos del registro, ya que la razón de ser de éste es ser reflejo de las necesidades reales.
De las veinte viviendas sorteadas, 18 forman parte del 'Residencial Picos de la Demanda', ya construida junto a la calle Río Oja (cerca del puente del Santo), y otras dos de la promoción 'Noveno Centenario', en la calle Lechares. Su superficie oscila entre los 85 y 66 metros cuadrados, con tres y dos habitaciones, más garaje y trastero, y su precio, sin IVA, se mueve entre 90.000 y 116.000 euros.
Unai Pérez de Lazarraga, director comercial del Grupo Inmobiliario Aransa, señaló que «es la primera vez que nos ocurre que tenemos más oferta que demanda en viviendas de protección oficial, pero es una tónica general en el mercado hoy en día». Esta situación, a su juicio, viene motivada en que «los proveedores financieros están comprimiendo la demanda al no otorgar préstamos ni hipotecas». «La gente, realmente, está asustada. Gente que compre pisos hay, más de lo que creemos, pero hay falta de financiación», añadió. El directivo de la empresa señaló que este complicado contexto económico «nos ayuda a mejorar y a realizar cosas como estos sorteos para que esa demanda latente aflore al mercado, pero debe ser ayudada también por los bancos».